4.2.26

Padre no hay más que dos (Mariano Ozores, 1982)


Cartel original de la película Padre no hay más que dos (1982), protagonizada por Andrés Pajares y Fernando Esteso junto a los niños de Verano Azul, Tito y Piraña

Fernando Esteso falleció el pasado 1 de febrero de 2026
El pasado domingo nos dejaba Fernando Esteso y resulta fascinante observar el eco de su recuerdo en las redes. Incluso en foros de cinéfilos de "arte y ensayo" —habitualmente alejados del humor calificado como chabacano o rancio por la crítica— se ha rendido tributo a su figura. Aunque sus películas no apasionen a todos, es innegable el carisma de sus intérpretes y su entrega absoluta al público. Como homenaje a su trayectoria, recuperamos uno de los títulos más singulares que formó junto a Andrés Pajares: Padre no hay más que dos.

A raíz del éxito de La guerra de los niños (1980) de Javier Aguirre con el grupo Parchís, proliferaron películas del mismo estilo enfocadas a la infancia, pero que también gustaran a los adultos, Enrique y Ana tuvo la suya con Las aventuras de Enrique y Ana (1981), Regaliz protagonizó La rebelión de los pájaros y Buenas noches, Sr, Monstruo (ambas de 1982), tuvimos aquella de Zipi y Zape para olvidar (pero que de tan mala, nos gusta recordar) o intentos fallidos para lanzar a otras estrellas infantiles como Chispita y sus gorilas también en el 82.

Mariano Ozores, dotado con esa aura de saber qué quería el gran público, quiso cambiar de registro y ofrecer una de Pajares y Esteso que fuera apta para todos los públicos, sin el destape habitual. El resultado fue este film que según podíamos leer en el ABC empezó a rodarse el 22-10-1982 y que ya estaba lista para las navidades de ese año y es que las rodaba en tres semanas... La fecha es clave, faltaba ya poco para el triunfo del PSOE y el año anterior se había aprobado la Ley del divorcio, temática que aprovechó en títulos como ¡Qué gozada de divorcio! (1981) o El primer divorcio (1982).

Aquí teníamos a Amalio (Andrés Pajares) y Florencio (Fernando Esteso) dos artistas de cabaret que acababan  de divorciarse. Por azares del destino, ambos se quedaban con la custodia de sus hijos y eran víctimas de una estafa: les habían alquilado a los dos la misma casa en ruinas. Lejos de enfrentarse, deciden compartir la vivienda y unir fuerzas para salir adelante. Primero intentan montar un espectáculo de magia que fracasa estrepitosamente, pero finalmente logran el éxito formando un grupo musical infantil con sus cinco hijos.

Programa doble en los cines de las navidades de 1982 con Padre no hay más que dos y Las locuras de Parchís

En los cines compartió cartel con Las locuras de Parchís (1982) y para acabar de rematar la jugada comercial, actuaron Miguel Ángel Valero y Miguel Joven (El Piraña y el Tito de Verano azul). La crítica no fue tan beligerante como las otras ocho de la pareja Pajares y Esteso, leíamos en el ABC del 22-12-82: "Y es de justicia decir que si Padre no hay más que dos no es una buena película, no es tampoco un producto bochornoso e insultante para el espectador como tantas de las que bajo la firma de su autor-y ya se ha dicho en estas páginas más de una vez que lo que no puede negársele a Ozores es la condición de autor-se lanzan con impenitente regularidad al mercado, hasta llegarse, en más de un caso, a la saturación"

La taquilla fue bien, un total de 805.388 espectadores acudieron a verla, aunque la sensación fue de que no era el estilo de ellos, sin ir más lejos Pajares rodaba al año siguiente El currante (1983) otra con enfoque también de todos los públicos, pero aparente, pues ahí volvían a aparecer los dichosos desnudos. Y Esteso por otra parte rodaba Al este del oeste, también con dosis eróticas que le valían lo de no recomendada para menores de 18 años.

La banda sonora corrió a cargo de Gregorio García Segura, un habitual del cine de barrio y las comedias de Ozores, experto en crear melodías pegadizas y sencillas que funcionaban bien en la radio. El tema central de la película, que lleva el mismo título, es una pieza pegadiza interpretada por Pajares, Esteso y los niños. Es una mezcla de canción infantil a lo Parchís con el toque de revista musical que Pajares y Esteso dominaban, aunque con el tiempo no perduró demasiado en la memoria.


Mariano Ozores siempre se rodeaba de actores de reparto de gran solvencia que daban solidez a la comedia, destacaba María Casanova, actriz muy vinculada a José Luis Garci en esa época que aquí aporta un toque de elegancia y serenidad, Paloma Hurtado, una de las míticas hermanas Hurtado que aporta su vis cómica característica, Beatriz Carvajal que ya era una cara muy conocida en la televisión y el teatro, Adriana Ozores en uno de sus primeros papeles en el cine, Alfonso del Real, veterano secundario de la comedia española que aquí garantizaba ese aire castizo o un Ricardo Merino con su presencia elegante, pero cómica, que tuvo mucha popularidad como el director del cole de las películas de Parchís, otro guiño de Ozores acertado, así como poner a la perra Mary que aparecía en aquellas como Supermán.


Destaca la escena inicial con ese número, la escena más divertida de la primera mitad donde vemos la química física de la pareja: Pajares intentando mantener la dignidad mientras Esteso, con su torpeza calculada, arruina cada truco ante un público que empieza a abuchearles. O ese juego con las escenas de las dos esposas divorciadas y cómo las conjuga. También ver a Pajares y Esteso lidiando con goteras, techos desprendidos y cinco niños correteando por el salón vacío de esa casa en ruinas que refleja perfectamente ese tono tan propio de la filmografía de Ozores. El Piraña y el Tito con sus réplicas ingeniosas a los adultos le roban protagonismo incluso a los propios Pajares y Esteso y ver a los dos cómicos, curtidos en la revista musical para adultos, adaptando sus pasos de baile y sus voces para cantar junto a los niños  temas infantiles  blancos tiene su gracia e interés.


Ozores solía decir con ironía que "cuanto peor era la crítica, más gente iba al cine". Opinaba que los críticos de la época eran demasiado intelectuales y no entendían lo que el pueblo español necesitaba en ese momento de transición: evasión pura. Para él, Padre no hay más que dos era una película "blanca" y necesaria para demostrar que Pajares y Esteso también podían hacer cine para toda la familia.



Tras esta rodaron otras dos y en 1984, ambos sintieron que la fórmula estaba agotada. La ley Miró y el cambio social que había en el país no daba cabida ya a este tipo de productos. Andrés Pajares buscaba papeles más serios (lo que le llevó a ganar el Goya años después por ¡Ay Carmela! (1990)), mientras que Fernando Esteso continuó con un perfil más centrado en la revista y la televisión. Curiosamente, a pesar de los rumores de rivalidad, siempre mantuvieron una excelente amistad personal. El eco de su éxito nos recuerda que aquel cine unido con la ingenuidad de aquella infancia fue, por encima de todo, el refugio de un público que solo buscaba verse reflejado y, sobre todo, no dejar de reír.




Fuentes consultadas:

Diario ABC. (22 de diciembre de 1982). Crítica de cine: "Padre no hay más que dos". Hemeroteca ABC, pág. 62.

OZORES, Mariano. Respetable público: Cómo hice casi cien películas. Barcelona: Planeta, 2002.

Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA). Ficha de película: Padre no hay más que dos. Catálogo de Cine Español.

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