Corría el año 1956 y por aquel entonces a Enrique Herreros, que era el manager de Sara Montiel, se le acercó en la fiesta del Sindicato del Espectáculo Juan de Orduña para que leyera dos guiones para ella, uno era el de La tirana, el otro El último cuplé, pasados unos días contacta y le dice que prefería el segundo y acertada estuvo porque el film teniendo todos los ingredientes incluso para mejorar la historia de María Luján fue un film casi que maldito y que hoy apenas se recuerda.
Orduña lo dirigió inmediatamente después en los mismos estudios Orphea de Barcelona y contó con Paquita Rico que estaba a punto de estrenar su mayor éxito como actriz en Dónde vas Alfonso XII junto con el galán Gustavo Rojo. Destacaba una Núria Espert como doncella de la actriz en un papel antipático de malvada, aun no tenía el rango que años después se merecería y luego el otro protagonista masculino era José Moreno (el torero de El último cuplé). Como curiosidad fue el debut en el cine no acreditado de Manolo Escobar.
Pero entre todos, creo que el que mejor actuaba era Pedro López Lagar en su papel de malvado Duque de Fornells, este fue un mítico actor madrileño que se nacionalizó argentino y que había formado parte de la compañía de Margarita Xirgú en Buenos Aires en 1937 representando Rosita, la soltera de Federico García Lorca. La tirana suponía su regreso a España, pero a su productor ejecutivo Fortunato Bernal no le gustó su interpretación.
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| La actriz retratada por Goya |
Precisamente en el film la vemos actuando en Antígona y aparece uno de sus grandes admiradores que no era otro que Leandro Fernández de Moratín interpretado por el televisivo Mario Beut , él dijo de ella que su estilo era fantástico, expresivo, rápido y armonioso. Y sobre Goya decir que es quien acapara los mejores momentos: lo vemos en una plaza de toros, cuando la acoge en su casa tras ser abandonada por Diego y le enseña ahí La maja desnuda, la censura obligó a insertar un diálogo descartando que el modelo era la Duquesa de Alba; luego aparece en la pradera pintando un carnaval donde se recrean unos cuadros vivientes en un largo y bien rodado travelling, en Madrid se recrea El entierro de la sardina y finalmente lo vemos en una fiesta en su casa donde se producirá el desenlace. Estaba interpretado por Virgilio Teixeira doblado por Manuel Cano.
Qué decir que es lo mejor de la película, aunque es de destacar el esfuerzo de Paquita Rico en componer un papel tan complejo y con el que la actriz se reivindicaba. La combinación de cine folclórico, drama de época y cinta de aventuras de capa y espada no acababa de cuajar y eso era debido en gran parte a un mal montaje. Cuando la vean, notarán cortes incluso bastante exagerados de escena, el duelo del final apenas tiene presencia y a eso se suma una duración escasa de 85 minutos para tantos temas interesantes. Probablemente fuese la censura o una autocensura la que provocaron tantas irregularidades, Orduña ya había presentado anteriormente un permiso de rodaje de esta que le fue denegado al presentar objeciones de orden moral.
En Youtube, en la página de "Cine Clásico Español (Suspiros de España)", se nos presentan dos finales distintos, uno feliz y el otro trágico, la copia que visioné presentaba el primero y resulta mucho mejor el original:

