Hoy hablo de Manuel Mur-Oti y lo hago con una de sus películas menos conocidas, pero espero que
sirva de curiosidad para adentrarse en quien fue uno de nuestros grandes
cineastas, injustamente olvidado por las generaciones actuales. Su carrera
empezó en 1949 con Un hombre va por el camino y su consagración llegaría en
1951 con Cielo negro inspirada en el cuento "Miopita" escrito en 1927 por el
socialista de escuela krausista y exiliado republicano Antonio Zozaya.
A partir de ahí, encadena una serie de notables películas
que en cualquier otro país serían catalogadas de clásicos, pero aquí ni
siquiera han sido editadas, tan solo se pueden ver 10 en la plataforma FlixOlé de
sus 17 filmaciones. En ellas aborda desde temas sociales, los celos o el mundo rural con
una gran carga melodramática digna de los mejores, adopta la estética del western
en títulos como Condenados, Orgullo o Duelo en la Cañada, sus inquietudes
culturales también le llevaron a adaptar una libre adaptación de Fedra que burló sabiamente a la censura.
Su cine no era de lo más taquillero y se vio obligado a bajar
el listón, pero sin perder su calidad con la cámara, acercándose más a temas
populares rueda El batallón de las sombras o La guerra empieza en Cuba, incluso
va más allá y con ánimos comerciales rueda Pescando millones con los cómicos
Zori y Santos, Una chica de Chicago, película en la que trata el tema del
feminismo en contraposición con el mundo aldeano en un tono muy desenfadado.
Al director no le gustaba nada la deriva en que se estaba
convirtiendo su filmografía y en 1962 quiso volver a la senda inicial con
Milagro a los cobardes, basada en la obra La puerta giratoria del escritor Manuel Pilares que colaboró en el
guion junto a Mur Oti, el cual declaraba que regresaba a un cine preocupado y
plástico, del que se había alejado en anteriores aportaciones y que jamás a lo
largo de sus trabajos se había enfrentado con un asunto de mayor hondura.
No era para menos, Mur Oti se enfrentaba a una realización
con solo siete personajes reunidos en una modesta casa cerca del Calvario donde
iban a crucificar a Jesús. Todos ellos tenían en común que habían sido objeto
de sus milagros, pero sentían miedo por su destino, llegando incluso a renegar
de él y considerarle que no era el Mesías.
Mur Oti vendió la película como la respuesta a la gran
pregunta de por qué Cristo murió
solo y abandonado de quienes solo habían recibido de él favores y beneficios. Pretendía ir más allá
del cine comercial religioso y sus dos vías habituales, o bien peplums o el
despectivamente llamado cine de estampita. El éxito por esos años de la obra de
Diego FabbriProceso a Jesús (luego llevada al cine por José Luis Sáenz de
Heredia), en la que un grupo de actores judíos ponía en escena cada noche una
función en la que enfocaban si, desde un punto de vista jurídico, Jesús merecía
condena o absolución, animó a desarrollar esta historia para acercar el cristianismo a ambientes más intelectuales y de izquierdas, aquel año 1962 fue el del inicio del Concilio Vaticano II.
El autor de la obra Manuel Pilares era minero como demuestra la multitud de sus poemas sobre ello o su obra en prosa Historias de la cuenca minera, pero estos apenas le daban para
comer... En su habilidad en escribir guiones cinematográficos tuvo una salida, fue
habitual con Fernán Gómez (La vida por delante, La vida alrededor), escribió la
historia de una extraña película para lucimiento de Alfredo Kraus llamada El
Vagabundo y la estrella (1960) e intervino también en la trama de Mi general de
Jaime de Armiñán. Sobre la dudosa sintaxis del título que alguno se estará preguntando, hay la anécdota de que
en un libro dedicado a Haro Tecglen le escribió que no mejoraba nunca las erratas porque en su caso mejoraban los textos.
El papel protagonista fue para Javier Escrivá, reciente aun
su éxito interpretando al Padre Damián en Molokai de Luis Lucia, para el papel
de su madre contó con la estrella Ruth Roman que recordamos especialmente por
Extraños en un tren de Hitchcock, en su filmografía trabajó con grandes como
Anthony Mann (Tierras lejanas), King Vidor (Más allá del bosque, La luz brilló
dos veces) o Nicholas Ray (Amarga victoria) entre otros… Como curiosidad, la
actriz se sintió muy satisfecha por trabajar con Mur Oti y la calificó como una
de sus películas favoritas.
El resto del reparto lo componen Leo Anchóriz, habitual en producciones
de serie B y con una fisionomía muy característica, el siempre excelente Carlos
Casaravilla, el secundario Ricardo Canales, Manuel Díaz González habitual en
los Estudio 1, Paloma Valdés que aquel año interpretó a la Magdalena de La
venganza de Don Mendo de Fernán Gómez. La meticulosidad del director y tener
bien claro que no quería nada de teatralidad en las actuaciones le llevó a que
no oyéramos la voz original de ninguno, todos están doblados por grandes del
doblaje.
Javier Escrivá en primer plano. Fuente: IMDB
Destaca la excelente banda sonora de un nombre algo olvidado en el cine, hablo de José Buenagú (O Buenagu) que es bastante conocedor de este mundo, recuerdo hace años haberle escuchado en la radio hablar de bandas sonoras, amolda perfectamente
las notas en cada momento, a destacar el uso de las trompetas.https://www.epdlp.com/bso.php?id=16687 Su banda sonora más famosa fue la de El valle de las espadas (1963)de Javier Setó.
Y es que aunque Mur Oti nos sorprende, como suele ser
habitual en su filmografía, con determinados planos, aquí hasta introduce la cámara dentro
de una tinaja, sabe que la acción principal es la que no vemos, o sea, el paso de
Cristo cargado con la cruz delante de la casa. Para que seamos copartícipes de
la tensión por la espera, hace uso del ruido de afilar espadas primero, la hora
sexta reflejada por el rayo del sol en el pozo, el ruido de una puerta
giratoria (por lo que se ve, ya existían entonces...) y de la magnífica partitura. Resulta magistral el plano de la crucifixión a través de una sobreimpresión de imágenes, los ojos de Escrivá ocupando la pantalla entera y la de una mano en la que va clavándose un clavo con constantes golpes de martillo.
La escenografía encargada a Sigfrido Burmann está compuesta por un patio amurallado con el pozo mencionado y unas palmeras, un horno de pan en una esquina, un taller de carpintería, una sala a la que se llega subiendo unas escaleras de piedra y una cocina situada en un plano inferior.
La característica habitual del director de llenar de diálogos
pasionales las tramas se da también aquí, por una parte tenemos el
enfrentamiento entre madre e hijo y el romance secreto entre ella y el
personaje que Jesús curó de estar endemoniado, lo que crea un clima muy
angustioso en el que saldrán varios subtemas como la pérdida de la juventud.
No era una película fácil de hacer, a cualquier director
poco capacitado se le hubiese ido de las manos y saldría desde un
folletín hasta una reflexión pedante, pero Mur Oti sabe bien desviarse de la
trama cuando conviene y volver a ella, utiliza las escrituras bíblicas tanto al principio como
al final para cohesionar el conjunto y ser accesible a todo tipo de público, desde el más creyente al indiferente.
La película no tuvo mucho éxito y el director volvió a
alejarse unos años del cine, regresó con una muy distinta con Joselito llamada
Loca juventud con fines puramente comerciales, luego escribiría guiones para televisión. En el 69 se puso detrás de las cámaras con El escuadrón del pánico con el
actor Leo Anchóriz del que hemos hablado, tardaría luego
6 años en volver con La encadenada otra película imposible de encontrar,
se despediría con una magnífica obra Morir…dormir…tal vez soñar, esta
sí que es posible encontrar en la plataforma FlixOlé.
Milagro a los cobardes se puede ver en Youtube a través de una copia de un canal religioso. No es posible asegurar que el vídeo funcione de aquí un tiempo mientras estén leyendo el artículo.
Cuando falleció Carlos Saura, la casualidad quiso que el mismo día coincidiera con la muerte de Hugh Hudson, el director de Carros de fuego. Del segundo apenas se habló, su filmografía fue como una gaseosa, tras su oscarizado film le llegó otro gran éxito Greystoke, la leyenda de Tarzán, el rey de los monos, sin embargo un año después fracasaba estrepitosamente con Revolución, filme sobre la Independencia de los EEUU que contaba con un reparto encabezado por Al Pacino, Donald Sutherland o Natassja Kinski, incluso provocó que su actor principal se retirase momentáneamente del cine hasta Melodía de seducción.
Hudson siguió, pero en un segundo plano, algunos documentales o películas anodinas como Nuevos rebeldes en 1989.
Más de uno estará pensando por qué me pongo a hablar de Hudson y no de Saura, pido calma ya que todo tiene una relación. Volvamos a la fecha donde lo había dejado, empezaban los 90 y al cabo de dos años los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, alguien pensó de nuevo en Hudson y lo contrató para que filmase la película oficial de las Olimpiadas teniendo en mente su oscarizada película, que a pesar de la decadencia de su filmografía, seguía bien viva en la memoria colectiva.
El director aceptó, pero al cabo de un tiempo renunció al no aceptar que le impusieran técnicos españoles que no eran de su confianza, él solo dirigiría con los suyos. Había que buscar otro nombre y el elegido fue Carlos Saura, nombre propuesto por el coproductor del filme Andrés Vicente Gómez tras una reunión del Comité Organizador Olímpico de Barcelona (COOB).
Para Saura fue una sorpresa, pidió el guion y dos días para pensárselo. El guion llevaba por título Marathon (Las llamas de la paz) y estaba escrito por Melvyn Bragg que contaba en su obra con Isadora, La pasión de vivir o Jesucristo Superstar. Estaba concebida como una mezcla de documento y de ficción, se pensó en Sean Connery y Antonio Banderas para el reparto, su presupuesto era de unos 900 millones de las añoradas pesetas.
El 14 de julio de 1992 y tras el sí de Saura, este se puso a trabajar en ella, la rueda de prensa para hablar del rodaje fue multitudinaria, la prensa llegó a comparar al director con una estrella hollywoodiense por su recibimiento y la expectación creada con esta película. Pero poco a poco se fue desinflando el proyecto inicial, el director dejó bien claro que el guion leído era “muy complejo y laborioso”, que no contaría con Sean Connery porque “la apariencia física de un actor tan conocido destruiría toda la continuidad narrativa. Vendría a ser un número de circo innecesario”. El director aragonés se mostraba enfadado ya que la "Asociación Catalana de Productores Cinematográficos y Audiovisuales" criticó su elección, en una nota se podía leer que Saura era “un director de tipo intimista que había fracasado cuando había pretendido filmar temas más épicos”. Tal nota provocó la dimisión del director del "Instituto de Cine Catalán", Joan Antoni González.
La estructura del guion reescrito estaría formada por una serie de historias paralelas iniciadas por Filípedes, soldado griego que tras recorrer 42 kilómetros para anunciar la victoria de su ejército sobre los persas, murió. Reiteró que no necesariamente toda la película sería sobre deporte, quería también enfocar el esfuerzo de Barcelona para la organización de los Juegos. Descartó también que otros actores salieran por la misma razón que había rechazado a Connery y desveló que esta había sido su condición para aceptar dirigirla: "Se trata de una película sobre los Juegos y en la que se pretende destacar el esfuerzo y la vida muy solitaria de los corredores del maratón”. No obstante, la película podía variar porque se tenía que ceñir a solo 100 minutos y la cantidad de metraje tendría que ser forzosamente manipulado, incluso llegó a decir que se planteaba rodarla en blanco y negro porque criticó que las mejores imágenes las tendrían las televisiones, ya que estas ocuparían mejores lugares para filmar y que tendría que recurrir a lo que no se muestra como los momentos de descanso, la preparación física, etc.
La verdad es que Saura se encontró con una buena prueba, la de querer filmar una película de autor cuando se pretendía algo más comercial, incluso la productora se empeñaba que diera vuelta atrás y aceptara a Antonio Banderas, pero tal y como dijo Andrés Vicente Gómez: "Saura es muy aragonés y no cambiará de opinión". En cada rueda de prensa le preguntaban lo mismo, incluso en una le sugirieron filmar a algunas de las estrellas hollywoodienses que estaban en Barcelona viendo los juegos: "Prefiero filmar una entrevista con un atleta que con Jack Nicholson. No ruedo un filme de sociedad”
Saura se mostró sorprendido con "La fura dels Baus" que calificó de fantásticos y extraordinarios y que recrearían la batalla entre persas y griegos que supuso la revelación de Filípedes. Zanjó la polémica de las imágenes y el conflicto con las televisiones asegurando que estaba satisfecho con lo que estaba obteniendo. Insistía en querer reflejar su preocupación por el ser humano: “el deporte es una cosa muy bárbara, algo animal, porque la gloria está en función de décimas de segundo, el que llega antes es el que corre más. También por eso, creo que tiene mucho de infantil” También aprovechaba para reflexionar sobre el papel del cine: “parece que el cine tiene una simplicidad infantil, falta ansiedad para hacer una película, es una sensación que no puedo explicar, está moribundo contar las mismas historias, prefiero a alguien que cuente algo, aunque sea imperfecto, pero que de verdad lo sienta y exprese. Me molestan los guiones de hierro, las películas en las que ya sabes lo que va a pasar”.(…) “El mundo del cine como el de la literatura pide esfuerzo y dedicación, que marque la diferencia con la mediocridad y el aburrimiento que nos ofrece el mundo de la televisión, el cine ha de ser inteligente y sensible ante la superficialidad actual que nos ofrecen los concursos baratos y los culebrones malos, que sea la base de nuestra cultura moderna y también de nuestra existencia”
Llegó el mes de septiembre del 92 y el director anunció que el rodaje se alargaba hasta finales de año mientras presentaba su documental Sevillanas en Venecia: "hoy estamos en lo que se podría denominar una segunda fase, primero rodamos imágenes documentales de los juegos y esto lógicamente está acabado. Además de todo el material rodado, que será muy difícil de montar, tenemos a nuestra disposición las imágenes de la maratón que aparece en todos los anteriores filmes olímpicos. No me interesa tanto la figura de los ganadores como la de los otros atletas que participaron. Antes de la carrera, los expertos me diseñaron los favoritos y ninguno ganó, viajaremos a diversas ciudades del mundo para entrevistar y filmar a varios atletas".
Sin embargo, las fechas no fueron como dijo y Saura interrumpió el montaje en noviembre del 92, lo justificó porque tenía comprometido, antes de aceptar la dirección de Marathon, el rodaje de Dispara, coproducción hispano-franco-italiana, aseguraba tener ya más de la mitad del camino recorrido, lo que le faltaba era decidir por dónde iba a ir el largometraje porque “todavía estoy un poco abrumado ante la cantidad de material, sobre diez horas de montaje que es a lo que quiero reducir todo lo que tengo, haré una segunda reducción para obtener una hora y cuarenta minutos que será la duración aproximada del largometraje".
Puntualizó varios cambios efectuados hasta el momento, decidió incluir una voz en off que apoyase las diferentes partes de que constaba el filme, quedaba en una incógnita la participación de la Fura dels Baus que Saura daba como segura en agosto: “no lo tengo claro ahora, debo visualizar todo para comprender lo que quiero hacer, que es algo más que un documental, pretendo opinar sobre lo que he visto en Barcelona, el material es tan rico y abrumador que no sé aún cómo canalizaría mi colaboración con con La Fura, necesito reflexionar para completarlo todo. En cualquier caso, queda la intención primera de no llevar a cabo una historia épica ni grandilocuente, sino un filme formalmente extraño en el que se mezclarán, sin pudor, vídeos, fotografías e imágenes documentales para hablar de lo que duele y conmueve”
Andrés Vicente Gómez
Empezábamos el 93 y vino otro problema, Andrés Vicente Gómez anunciaba en marzo que paraba la película por falta de subvención. El productor había solicitado 85 millones y, al ser rechazados, paró en secreto la película, la carta que envió al ministro aseguraba que no había recibido dinero del COOB, tan solo facilitar el trabajo al director. Esta fue solo una de las múltiples aclaraciones que se tuvieron que hacer, varios miembros del comité de selección de subvenciones se opusieron a la concesión de la ayuda ya que no estaba muy clara la financiación en la que habían colaborado Iberoamérica Films, Ovídeo y Lola Films. Gómez dijo que llevaba gastados 400 millones y le faltarían unos 100 para poder acabarla.
El consejero delegado del COOB Josep Miquel Abad tildó de incomprensible que el Ministerio de Cultura no diera la subvención, el ministro Solé Tura achacó a los representantes catalanes en el Comité asesor de ayudas a la Cinematografía del ICAA el rechazo, estos en una nota dijeron que el proyecto de Marathón fue rechazado de entrada por el grupo de trabajo de guiones del comité por defectos de forma en el guión presentado, ya que no se ajustaba a lo rodado, y no por el grupo encargado de proyectos catalanes de acuerdo con los criterios de evaluación establecidos por el ICAA.
Finalmente el culebrón acabó con la subvención dada en junio y el ministro explicando que la no concesión fue por causas burocráticas, pues la petición formal no se ajustaba al reglamento.
La película finalmente se acabó y se anunció el estreno el 25 de julio de 1993 coincidiendo con el aniversario de los JJOO. Andrés Vicente Gómez aseguró que esta vez Marathon recibió la ayuda ministerial por sus protestas de hace unos meses y porque la productora había presentado como domicilio social de la cinta el de Madrid y no el de Barcelona porque en la anterior ocasión eran dos miembros catalanes de la Junta los que se oponían para que hubiera otras películas catalanes subvencionadas, puntualizó que a pesar de la subvención no recuperaría la inversión. Habría un preestreno en Lausana el 22 de junio que contaría con Juan Antonio Samaranch y Pasqual Maragall. La carrera comercial del filme no sería hasta después del verano.
Vino el prestreno y hubo opiniones más bien frías, unos alababan la belleza formal de las imágenes, pero se echó en falta la ausencia de muchos deportes y especialmente del espíritu ciudadano. Saura explicó dicha ausencia argumentando que la repercusión de Barcelona 92 estuvo machacada por las transmisiones televisivas y razonó su preferencia por el atletismo debido a que es un deporte que él practicó y que es en su opinión el que mejor reflejaba lo que eran los juegos.
Tal frialdad en las opiniones motivó que se solicitaran modificaciones para el estreno que tendría lugar el 25 de julio en el Palau Sant Jordi de Barcelona, se obligaba al director a que aligerara al menos en 10 minutos la parte que se dedicaba al atletismo e incluir por sugerencia del COOB el tema “Amigos para siempre”. El presidente de la Federación catalana de natación David Moner declaró que estaba claro que “Saura era de secano” visiblemente molesto al no incluir apenas imágenes de la piscina olímpica.
La reacción del director fue negativa al decirle que tenía que cambiar la película, aunque al día siguiente admitía la posibilidad de aligerarla.
La reacción del público en su estreno fue fría, Saura dijo no sentirse afectado por determinados comentarios, en el plano de la política, el presidente de la Generalitat Jordi Pujol, destacó que la cinta le había permitido revivir lo que pasó hacía un año y disfrutar todavía más de la ceremonia inaugural y que reflejaba los aspectos humanos de los deportistas, el alcalde de Barcelona Pasqual Maragall evaluó que la cinta era de gran profundidad sobre todo por el reflejo de la victoria y la derrota, pero encontró a faltar la ciudad, el ministro de Comercio y Turismo Javier Gómez Navarro destacó que la producción le había gustado más en esta versión que en la que había visto en Lausana: el recorte de escenas había beneficiado porque con la inclusión de otras se resaltaba la epopeya y la lírica del deporte", el portavoz del grupo popular Alberto Fernández Díaz reiteró que era una película excesivamente larga y que no recogía el calor humano de una ciudad que se volcó en el evento olímpico.
Los diarios reflejaban la decepción con el filme: Un documento sin ideas innovadoras titulaba Quim Casas en "El Periódico" que había defendido al director desde el principio, el "Avui" cargaba duramente, su crítico Joan F. Molina escribía que la impresión que daba era la de una competición de atletismo entre EEUU y el Estado español en una ciudad donde solo se habla en castellano, “Marathon inútil” escribía Àlex Gorina en la "Guía del Ocio", el crítico fue duro con el cineasta: “Hace años que no se sabe qué historia nos está contando, ni lo que le interesa y Marathon es el perfecto símbolo de su despiste integral"
Andrés Vicente Gómez defendió que tanto Pasqual Maragall como Joan Antoni Samaranch habían hablado bien de la película y calificó de paletos a los miembros de la Asociación de Productores Catalanes en el Festival de San Sebastián que criticaron la elección del director. Saura suavizó el enfado del productor y argumentó la ausencia de la ciudad: "Para mí, Marathon es un acto de amor a Barcelona y creo que Barcelona está presente en cada metro de la película. Es una ciudad que quiero y encontré en ella toda la colaboración. Ahora bien, un documental sobre la Barcelona que vivía los JJOO sería otra cinta" y advirtió sobre los peligros de "los chovinismos".
Pero la polémica siguió acompañando a la película, problemas en la distribución que no creía en su comercialidad impidieron su estreno en cines, TVE la emitió al cabo de unos meses, lo cual provocó que el Ministerio de Cultura amenazara con quitarle la subvención, hubo otro cruce de acusaciones en los que Andrés Vicente Gómez aseguraba que aun no la había recibido y la tele pública se defendía diciendo que había pagado 150 millones a la productora por emitirla y que en el contrato no especificaba nada de cuándo se tenía que emitir.
Con este post, he querido homenajear a Carlos Saura, ya que creo que refleja muy bien lo que un cineasta de autor ha de soportar. La película al cabo de 30 años está completamente olvidada, ni se cita su trabajo que podría gustar o no. Apenas he encontrado imágenes de ella en el Youtube. Se puede ver entera en:
La que comento hoy no es precisamente de las mejores ni de las más famosas, pero que sí reúne las
características del personaje que caracterizaba. Se trata de El fotogénico de
1957 y dirigida por Pedro Lazaga, en ella interpreta a un pueblerino que acude
a Madrid para presentarse a un concurso en el que buscan caras nuevas en el cine, de paso
aprovechará para conocer a su idolatrada estrella, Carmen Reyes.
El argumento es de lo más previsible, funciona gracias a él
que resuelve perfectamente toda una serie de equívocos que se dan y que
provocarán si no una carcajada, por lo menos una sonrisa. En aquellos años
Lazaga iba abandonando sus intentos de ser director/autor, pero su habilidad
detrás de las cámaras no pasaba desapercibida y sus trabajos se multiplicaban,
con la productora Hispamex firmó un contrato para tres películas: Roberto, el
diablo (1956), adaptación de la historia de Antonio Guzmán Merino, y dos con
José Luis Ozores: El aprendiz de malo (1957) y la que traemos hoy.
La película cuenta con Lolita Sevilla de protagonista, un
intento de afianzarla en el cine y en papeles de comedia, pero no cuajó. Aquí
intercala varias canciones, pero sus dotes como actriz quedaron olvidadas posteriormente,
solo rodó después Lo que cuesta vivir (1958) y Habanera del mismo año. A lo
largo de la película ofrece un papel algo antipático y distante, hay que decir
a su favor que lo exigía el guion, en los momentos en que ofrece más dulzura, esta queda algo artificial, fue una de las posibles causas por las que El fotogénico no
tuvo la popularidad de otras películas del actor.
Lazaga ya apuntaba varias de sus constantes posteriores, la
imagen estereotipada del pueblerino llegando a la estación de Atocha y perdiéndose anticipaba a la de Martínez Soria en La ciudad no es para mí. Por otra parte,
su cinefilia y conocimiento de todas sus dotes le lleva a rodar una de las
mejores escenas del filme, aquella en que él observa una foto de la cantante
que cobra vida y empieza a cantar en un decorado que el más cinéfilo reconocerá un homenaje a Cantando bajo la lluvia.
En el reparto encontramos a Antonio Ozores como
representante de Lolita Sevilla, aquí ya exhibía, aunque no tan acusadamente
como después, sus juegos con el lenguaje y aprovechar su físico para explotar
al máximo su comicidad. También tenemos a José Luis López Vázquez como
recepcionista del hotel en uno de esos papeles para llamar la atención con su sobreactuación buscada y que le irían dando paso al
protagonismo en breve.
El fotogénico es una película con humor blanco, no esperen
una gran comedia, entre otras cosas porque el guion firmado por José Manuel
Iglesias (que escribió bastantes para el lucimiento de Marujita Díaz) no lo
pretendía. Pero sí puede servir para ver a José Luis Ozores en todo su esplendor,
un personaje que combinaba hilaridad y sensibilidad a la vez, yendo lejos hasta
podríamos compararlo con el Bourvil francés con esa bonhomía compuesta por una ingenuidad
ambigua o el Peter Sellers de El guatequepor ser de esas personas que, como le pasaba a Michael Crawford en aquella serie de la BBC, había nacido estrellado.
José Luis Ozores era magnífico y su carrera seguro que
hubiese tenido grandes actuaciones de no ser porque la enfermedad se cruzó en
ella, una esclerosis múltiple comenzó a deteriorarle a finales de los 50,
aunque él intentaba trabajar todo lo que pudiera. Postrado en una silla de
ruedas declaraba que sus libros de cabecera eran La Biblia y Tres hombres en
una barca de Jerome K. Jerome. El cariño de los espectadores se hizo patente en
un programa de la Cadena Ser llamado "Ustedes son formidables" en el que se
recaudó dinero para el actor que vivía con ciertas carencias al reducírsele los papeles.
En 1965, Joaquín Calvo Sotelo escribió expresamente una obra
para él llamada El poder en que encarnaba postrado en la silla de ruedas al
Príncipe Bruno conspirando y tramando para hacerse con el poder y que fue dirigida
por Adolfo Marsillach. En cine se despidió dos años antes de su muerte con Hoy
como ayer, una de las comedias más extravagantes de la época y de lo mejor del director Mariano Ozores