7.11.25

Fantasía española (1953)

 

Carátula de la película Fantasía española (1953)


El pasado 13 de agosto hubiese cumplido 100 años uno de nuestros mejores actores, José Sazatornil "Saza, en las crónicas comunes de "corta y pega" solo parece que hubiese protagonizado La escopeta nacional y que Berlanga lo descubriera, en otras un poco más elaboradas citaban Amanece que no es poco y Espérame en el cielo, pero poco más, obviaban una filmografía compuesta por 101 títulos mejores o peores, pero cuya presencia siempre levantaba sus guiones. Fernando Fernán Gómez, Mariano Ozores, Javier Aguirre o José Luis García Sánchez apostaron en darle algo más que una simple aparición como guardia urbano o director de una sucursal bancaria. 

Precisamente a esta lista se añade y seguramente que en primer lugar, la figura de Ignacio F. Iquino que fue quien tuvo la idea de presentarlo con el apodo de "Saza". Corría el año 1953 y decidió darle un papel secundario  a este actor que llevaba desde los 13 años actuando en el teatro como en el "Artesà de Gràcia". La película era Fantasía española y la dirección de Javier Setó que contaba con el equipo habitual de su productor, el malogrado prematuramente Juan Lladó escribía el guion a partir de una historia de Manuel Bengoa que acaba de escribir Brigada criminal y, por otra parte, teníamos a Miguel Lluch en la dirección artística, todo ellos supervisado por un incipiente Pedro Lazaga que se debatía entonces entre un cine de autor con sus colaboraciones con Carlos Serrano de Osma y el popular.




Carátula de la película Fantasía española (1953)
Bajo los cánones de comedia picaresca española, se nos presentaba a dos pillos sin recursos que se hacen pasar por aristócratas y que forman una compañía teatral. Los protagonistas eran Antonio Casal y Ángel de Andrés, una pareja entonces muy popular en revistas de teatro. Destacaba la presencia de María Dolores Pradera y un Paco Martínez Soria que ya había trabajado anteriormente en varias con Iquino (algo que en "Cine de Barrio" lo mismo no saben...). Aparte de Saza, debutaban nada menos que Trini Alonso y Mercedes Barranco.

Como toda producción IFI (Ignacio Farrés Iquino), era hábil en saber llenar las salas a cambio de gastarse poco, en este film se nota que las coreografías no están del todo elaboradas, aunque no por ello son desdeñables, están bien fotografiadas por Emilio Foriscot, Y la trama peca intencionadamente de ingenua con ligeros toques dramáticos y sensibleros, pero, en general, es un producto que entretiene y en pleno 1953 aun con un país bastante empobrecido se agradecía.

La crítica fue bastante beligerante como solía pasar con Iquino a medida que fueron pasando los años, Donald en el ABC del 10-11-53  escribía: Es lamentable que contando con elementos estimables, sobre todo en lo que toca al capítulo de intérpretes, y con una idea, si no encomiable por su originalidad y valor humano y literario, que se podía aprovechar para la realización de una cinta cómica, simpática y ligera, la inhabilidad de unos guionistas, la impericia de un director y un mal gusto general que campea en todo: decorados, coreografía, etc. malogren por completo un film,.

Cabe mencionar el aspecto musical, es de las primeras partituras de Augusto Algueró (otro ilustre nombre que debutó con Iquino en Brigada criminal) con un par de canciones, el resto era de Albéniz (había que estirar el éxito de Serenata española) o la "Danza V" de Granados que antes de Erice y Almodóvar ya se había utilizado, destacaban también las dos piezas de Carmelo Larrea "Los celos y el viento" y "Dos cruces" por María Dolores Pradera.






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