29.1.26

Altas Variedades (Francesc Rovira-Beleta, 1960)

 

Altas variedades, un film de Francisco Rovira Beleta
Dentro de la obra de Francesc Rovira Beleta y de las menos valoradas se encuentra Altas variedades, producción de 1960 realizada entre Historias de la feria (1958) y Los atracadores (1962). Con guion de su habitual Manuel María Saló, se nos narra la historia de Ilona, una refugiada húngara, que llega a la ciudad buscando a Rudolf, un antiguo conocido. Al no encontrarlo, es acogida por Walter, un artista de tiro de precisión que termina enamorándose de ella e integrándola en su número circense.



A raíz del éxito de El mayor espectáculo del mundo de Cecil B. DeMille, fueron innumerables las películas ambientadas en circos, una de las mejores fue Trapecio (1956) en la que se nos narraba también un trío amoroso y de la que probablemente bebía el guion. Aquí la tensión estalla cuando Rudolf reaparece... A pesar de no recordarla inicialmente, comienza a cortejar a Ilona, lo que despierta unos celos patológicos en Walter. Otras producciones circenses patrias fueron Pelusa y Salto mortal, ambas de 1961, Abajo espera la muerte (1965) o Viva lo imposible (1966). A pesar de las expectativas creadas, no tuvo el éxito esperado, su productor Germán Lorente decía sobre ella: "Después de tres cosas policíacas, hicimos Altas variedades que comercialmente no fue muy bien, y es cuando se planteó el problema de que en España la televisión empezaba a pegar un poco" (Film Ideal, 1-3-66).

El rencor y la rivalidad profesional entre los dos hombres llevan a Walter a tomar decisiones temerarias durante sus peligrosas actuaciones de tiro, desembocando en un drama de intriga y pasión. Su director achacaba el fracaso a que por la autocensura se cambió el rol de su protagonista de marido a novio con lo que perdía parte de la fuerza dramática. La crítica se dividió y aunque alababa el trabajo técnico del realizador, no le convencía lo demás, curioso el ataque de José María Nunes en "Film Ideal": "En lo único que destaca Rovira es como técnico (...). Pero, cuando por añadidura aspira a descripciones psicológicas (Altas variedades y Los atracadores) fracasa rotundamente porque no está capacitado para la dirección de actores, la creación de atmósferas, etc." (15-1-63) Tampoco Donald en el ABC la apreciaba: "Demuestra el realizador de la cinta un sólido conocimiento de su oficio, pero también un gusto por la manera de relatar sus imágenes bastante trasnochado". Pero observemos en esta imagen que también fue un film alabado.


La crítica española en general criticaba con exceso el cine patrio, la citada revista Film Ideal cargaba por la poca calidad de nuestro cine de entonces, no obstante el film se salvaba algo de la quema general y creo que bastante injusta: "51 películas y solo dos títulos de calidad reconocida: El cochecito y Plácido. (...) De lo demás, citemos como de cierto interés: Altas variedades (Rovira Beleta). Sentencia contra una mujer (Isasi Isasmendi), A las 5 de la tarde (Bardem), y El hombre de la isla (Escrivá). El resto es mejor olvidarlo (1-2-62).

Es cierto que aquí el reparto no tenía mucho atractivo a priori ya que no eran estrellas comerciales, aunque una de las mejores bazas que jugaba era el maquillaje del actor Christian Marquand ya que con él conseguía una mayor fuerza dramática. La protagonista era Agnés Laurent que no tuvo una carrera reconocida que aprovechara su belleza y que el director la había visto en Striptease de París (1957. Los dos estaban bastante bien por cierto, aunque el director reconocía que era algo limitada. Cabe recordar que esta es una coproducción con Francia, ahí fue estrenada con el título Cibles vivantes e incluía otro strip-tease efectuado por una doble ya que ella se negó. En la parte nacional teníamos al galán Ángel Aranda y a Vicky Lagos que entonces tenía una presencia intensa en papeles secundarios, aunque brillara más en el teatro. Como colaboración especial estaba María Fernanda Ladrón de Guevara.


A pesar de las críticas recibidas, la película brilla más en la creación de ambientes que por la historia en sí. La fotografía corrió a cargo del reputado Mario Pacheco (La venganza (1958)), quien aplicó una estética cercana al cine negro y al expresionismo. Se utiliza una iluminación de alto contraste para acentuar la psicología de los personajes. El ambiente del circo no se presenta como algo alegre, sino como un lugar de sombras, cables y riesgos. Se empleaban planos con gran profundidad para mostrar la acción del primer plano (el drama personal) frente al fondo (la actividad del circo o el público), creando una sensación de encierro.


A diferencia de las otras producciones circenses citadas españolas, Rovira-Beleta apostó por un "realismo sucio".  Aunque hay escenas de estudio, la película destaca por rodar en escenarios reales de Barcelona, capturando la atmósfera de las pensiones baratas con esa escalera que recuerda a la que utilizó en Hay un camino a la derecha (1953), las azoteas con la ropa tendida, algo muy habitual en él también, los callejones y los solares donde se instalaban los circos, huyendo de la imagen postal de la ciudad. Aquí se aprovechó un circo real, el de Austria, que se instaló en la localidad vecina de El Prat de Llobregat, destaca también el edificio en ruinas que no he podido averiguar cuál era, si alguien lo sabe, por favor que me escriba y le citaré.




La puesta en escena refuerza la sensación de asfixia emocional que viven los protagonistas, utilizando techos bajos y encuadres cerrados. El montaje fue diseñado para maximizar el suspense, especialmente en las escenas de los números de tiro. En las secuencias donde Walter (Christian Marquand) dispara, el montaje se vuelve más rápido, alternando planos detalle del arma, la expresión de miedo de Ilona y la mirada obsesiva de Walter.


Otro dato a tener en cuenta era la música que compuso José Solá que a raíz del éxito de Un vaso de whisky (1959) se especializó en este terreno creando bandas sonoras como la de Los cuervos (1961) o El último verano (1962)no es solo acompañamiento, sino que se utiliza para subrayar los momentos de inestabilidad mental del protagonista, fundiéndose con los sonidos diegéticos del propio circo (redobles de tambor, aplausos). A medida que Walter pierde el control, Solá deforma el leitmotiv haciéndolo más lento o más agudo, reflejando cómo el amor se está transformando en una patología destructiva.

Fijémonos también en la cita bíblica que el director pone al principio: "entonces pagarás vida por vida, ojo por ojo, diente por diente" (Éxodo 25, 24-25) Rovira Beleta influenciado por los valores cristianos, utiliza estas referencias para mostrar a unos personajes atrapados por sus actos donde cada acción violenta genera una reacción de la misma magnitud. Sigue las reglas del film noir, donde el pasado y las pasiones prohibidas conducen inevitablemente a la caída. Creo que vale la pena echarle un vistazo, aunque no es fácil encontrarla, ni está en plataformas ni editada, salvo la página rusa cuyo nombre no se puede citar en la que aparece entera en la misma copia que apareció hace unos años en YouTube. Siento la calidad de los clips, pero es lo que de momento hay. Ojalá en breve veamos otra copia mejor.

BIBLIOGRAFÍA:

BENPAR, Carlos: Rovira-Beleta. El cine y el cineasta. Laertes, Barcelona, 2000.