Entre el boom de los niños cantantes se estrenaba una película que dio pie a una trilogía más una cuarta para televisión: La gran Familia de Fernando Palacios y producida por Pedro Masó, ahí veíamos a un Jaime Blanch ya algo más mayor, al niño Pedro Mari Sánchez con sus petardos y que le dio mucha popularidad, a un adolescente Carlos Piñar o una infantil Maribel Martín que entre otros formaban parte de esa familia encabezada por un Alberto Closas en estado de gracia, una magnifica Amparo Soler Leal, un abuelo interpretado por el inolvidable Pepe Isbert y un padrino divertido que hacía José Luis López Vázquez.
La película era una apología de las familias numerosas, no en vano el desarrollismo económico de los tecnócratas del Opus Dei impulsó una recuperación económica que daría pie al boom turístico y a la España del 600. La película es todo un clásico del cine familiar y esta escena se recuerda aun:
Otros niños de los que pocos se acuerdan
Volvamos a los niños cantantes, algunos no tuvieron suerte o no quisieron seguir esta senda. ¿Alguien se acuerda hoy de las películas de Angelito? ¿O las de Estrellita?
Otros, en cambio, pocos se acuerdan de que empezaron como niños, caso de Enrique San Francisco, el cual hizo una con, ni más ni menos, el payaso Charlie Rivel, llamada El aprendiz de Clown (1967) y era una suerte de documento del gran payaso catalán internacional. Por desgracia no he encontrado ningún vídeo. Su director, Manuel Esteba, que pasaría a la historia por rodar la que para muchos es la peor película de la historia del cine español, El Ete y el oto con los Hermanos Calatrava, rodaría al año siguiente Hola, Señor Dios, una cinta también con matices infantiles sobre un niño que iba a buscar a Dios para que curara a su hermana, podíamos ver el pesebre viviente de Corbera de Llobregat y entre otras curiosidades el camionero era ni más ni menos que Antonio Machín.
La filmografía de Esteba se fue deteriorando después demasiado con productos eróticos y rodados con muy pocos medios.
La otra gran niña prodigio, pero ya más adulta, fue Rocío Dúrcal. De su filmografía es en su debut Canción de juventud(1962), la que aun reúne bastantes componentes de ese cine familiar tan típico español de la época y también dirigida por Luis Lucia.
Un colegio de chicas y otro de chicos coinciden en los momentos de recreo y un día descubren una vieja ermita semirruinosa que deciden reconstruir. Para ello, y como forma de obtener fondos, optan por organizar una función teatral para sus familias. Sin embargo, una de las alumnas, Rocío (Rocío Dúrcal), teme que su padre (Carlos Estrada), un reputado pianista casi siempre ausente por motivos de trabajo, no asista a la función. Como ven, el argumento no era nada del otro mundo, pero las canciones de Algueró y situaciones más o menos divertidas convertían la película en un pasatiempo agradable de ver.
El éxito de Rocío Dúrcal también fue internacional. Dejó el cine para dedicarse plenamente a la canción. En una entrevista en Cine de Barrio del 2003 declaró que estaba abierta a hacer una película si encontraba una que se ajustara a su momento actual.
Pasamos de Joselito y nos vamos a la niña prodigio por excelencia del cine español: Pepa Flores “Marisol”. Si bien Joselito tuvo a Cesáreo González de productor y a Antonio del Amo como su principal director, Marisol tuvo al productor Manuel J. Goyanes y a Luis Lucia como su director y valedor. Debutó en Un rayo de luz(1960).
Sus películas seguían un esquema parecido con momentos dramáticos que conducían a la felicidad. Eran más infantiles que las de Joselito y aunque muchas de sus canciones también eran folclóricas se incluían otras más apropiadas para los niños.
El público tampoco esperaba grandes películas, quería solo ver la simpatía de Marisol, su ternura y alegría. Era un cine evasivo sin grandes temas, aunque de tanto en tanto se sacaran algunos como podían ser las relaciones familiares entre padres e hijos, la educación, las amistades. Incluso alguno se preguntaba qué hacía una niña cantando canciones adultas como si fuera la joven que quisiera ser mayor.
Acompañada casi siempre por Isabel Garcés y un actor que lo hacía bien, pero que era más famoso por el flequillo que llevaba José María Tasso, Marisol consiguió grandes éxitos con Ha llegado un ángel (1961),
y sobretodo con Tómbola (1962) donde popularizó, y de qué manera, la canción del título.
Marisol también tuvo éxito en otros países y como Joselito participó en "El Show de Ed Sullivan", por desgracia no he encontrado imágenes, pero en el NO-DO podemos ver una buena prueba de su popularidad internacional
Marisol pronto se sintió explotada y se intentó cambiar la dinámica de sus películas, mostrándola más juvenil. Si en Tómbola cantaba "Chiquitina", en Marisol rumbo a Río cantaba "Muchachita" en clara referencia a su anterior etapa. El músico Augusto Algueró conseguía con cada tema un éxito y fue el compositor de la mayoría de sus películas.
Un repaso por esta nueva etapa nos hace pensar que su productor no quería que se perdiera tampoco a la Marisol niña, buena muestra son los argumentos y los temas. En 1964 rueda La nueva Cenicienta dirigida por George Sherman y con Robert Conrad como partenaire.
Al año siguiente es ni más ni menos que Mel Ferrer quien se pone detrás de la cámara y la rueda en Cabriola, película que compartía cartel con Pedro Mari Sánchez, otro niño popular y bastante simpático en su momento. El actor no guardaba buen recuerdo de Ferrer, aunque sí de su mujer Audrey Hepburn que visitaba a menudo el rodaje y se mostraba cariñosa con el reparto.
No es hasta con Carola de día, Carola de Noche (1969)donde ya vemos otra Marisol, en esta película dirigida por Jaime de Armiñán que nos remite a una especie de Vacaciones en Roma a la española rompió con el productor Manuel G. Goyanes.
Marisol, ya con el nombre de Pepa Flores siguió interpretando papeles ya de manera mas esporádica en películas como El poder del deseo (1975) de J. A. Bardem, Los días del pasado (1978) de Mario Camus) o Bodas de Sangre (1981) de Carlos Saura. En Televisión es recordada su actuación dando vida a Mariana Pineda en Proceso a Mariana Pineda (1984) de Rafael Moreno Alba.. Un año después se retira del cine y abandona voluntariamente la vida pública.
Seguimos este viaje por el cine español infantil y nos vamos ahora a los niños prodigio que cantaban, el primero de ellos fue Joselito, así como Pablito Calvo tuvo en Vajda a su protector, podríamos decir que Joselito tuvo en Antonio del Amo también a su máximo valedor y en 1957 lo hace debutar en la exitosa El pequeño ruiseñor. Las películas de Joselito eran más rústicas, su canto en sus comienzos era más de tipo folclórico y siempre he pensado que gustaba más al público mayor que a los propios niños.
La película fue uno de los grandes éxitos del cine español y conoció dos continuaciones Saeta del ruiseñor (1957) y El ruiseñor de las cumbres (1958)
El enorme éxito de Joselito no fue solo en España, sino también en Francia, Italia, América y Japón. En EE. UU. llegó a participar en "El show de Ed Sullivan", se puede ver un fragmento aquí ya que no había los derechos para poner entera la actuación:
Pier Paolo Pasolini también quedó prendado de su voz y utilizó una de sus canciones para su película Mamma Roma (1962)
Su carrera continuó con películas como Escucha mi canción (1959) o El pequeño coronel (1960), tenían la característica también de ser muy sensibleras y hacer llorar. Se buscaron canciones más de tipo infantil, aunque lo folclórico era lo que abundaba:
Su carrera iba dando éxitos, pero el niño crecía, siguió teniendo éxito más allá del Atlántico, su hábil productor Cesáreo González supo explotarlo bien, películas como Las aventuras de Joselito en América (1960)o Bello recuerdo (1961) seguían explotándole y el espectador iba a verlo cantar y a llorar un poco. El Joselito adulto ya no tuvo éxito, pese a recurrir a grandes directores como Manuel Mur Oti en Loca juventud (1964) o Rafael Gil en La vida nueva de Pedrito Andía (1964), películas donde repetía el esquema de chico descarriado.
El público ya no aceptaba que el pequeño ruiseñor tuviera más de 20 años y con Prisionero en la ciudad (1969), donde el cambio físico era más que evidente, se despedía de ese cine.
Los elevados costes de las producciones animadas dificultan su producción, es algo evidente. Estela Films renunció a su segundo proyecto de animación y el cine infantil español comenzará a discurrir por otros senderos, especialmente por los llamados “niños prodigio” y aquí hay que ser justos y citar a un director Luis Lucia, que irá apareciendo con frecuencia porque fue el que más impulsó este tipo de películas, aparte de descubridor de niños prodigio y actores de renombre.
En 1953 rodó Jeromín que supuso el debut de Jaime Blanch, probablemente el primer niño más popular del cine español con permiso, claro está, de las primeras apariciones de Carlos Larrañaga. La película era una biografía que abarcaba la infancia de Don Juan de Austria, hijo natural de Carlos I (1517-1556). La película estaba basada en una obra del Padre Coloma que se leía mucho en los colegios y respondía al interés del régimen de mostrar la historia de cierto pasado imperial con las connotaciones típicas de la época, pero que conviene revisar sin prejuicios porque fílmicamente era y es una película bastante recomendable.
El niño prodigio más famoso a raíz de Marcelino Pan y Vino (1954) cuyo éxito fue internacional
Se trataba de un cuento homónimo de José María Sánchez Silva y que fue dirigido por Ladislao Vajda, un gran director que con él realizó también la excelente Mi tío Jacinto (1956) y Un ángel pasó por Brooklyn (1957). La película nos hacía llorar y también reír con esas inocentadas a los frailes, también nos daba miedo aquella escalera que conducía a aquel Cristo.
Una canción que salía en medio de la película repasaba la vida de Marcelino en el convento, quizá algunos de ustedes no la tengan en su DVD, una chapuza en una edición cortó trozos, este problema también pasó con la de Mi tío Jacinto que se olvidó de una escena del final y fundamental.
Mi tío Jacinto era una película bastante dura, aunque en las promociones parece que nos digan que es una comedia, nada parecido con la realidad. Es un filme que nada tiene que envidiar a ese neorrealismo italiano como el que hizo Vittorio de Sica, para mí una obra maestra y su mejor actuación. Pablito Calvo y Antonio Vico, como sobrino y tío lograban llegar al espectador con su sensibilidad y ternura.
Con Un ángel pasó por Brooklyn (1957) se recuperaba un tono más de comedia y se le añadía cierto toque fantástico que en su momento chocó y no fue bien visto, pero con los años la película se fue reivindicando. Contaba con Peter Ustinov en el reparto y se ve con mucho agrado
Pablito Calvo había nacido en 1949 en Madrid, actuó después en otras películas que no tuvieron el mismo eco: Alerta en el cielo (1961) de Luis César Amadori, Dos años de vacaciones (1962) en la que ya no era protagonista a pesar de anunciarlo así, y que adaptaba una novela de Julio Verne rodada en la Costa Brava, los años habían pasado y estaba ya muy crecido. En Italia se había hecho también muy popular e hizo con el cómico Totó la película Totó y Pablito (1958) que ahí llamaron Totó y Marcelino.
Una película en Argentina, Barcos de papel (1963) supuso su último trabajo, ya que no quiso seguir en el cine con otro tipo de papeles ya adultos. Falleció repentinamente el 1 de febrero de 2000 con solo 50 años víctima de un derrame cerebral. He encontrado este muy buen vídeo de Pablito en los cines de Cartagena y como homenaje lo pongo.
Estimados lectores, he decidido fragmentar un especial que escribí en el anterior blog mío de No sin los títulos con motivo de las Navidades para mejorar su lectura, espero que les guste:
He estado pensando estos días qué hacer para estas fechas especiales en el blog, tenía varias ideas y una de ellas era ir de nuevo a esa patria llamada infancia, me salían bastantes recuerdos de películas y francamente se hacía difícil exponer todo, entonces pensé en dedicar el post solo a un tema y pensé que del cine español infantil/familiar poco se ha hablado. No pretendo con estas líneas hacer un estudio sobre este, para eso me haría falta más espacio y más documentación, la intención es la de evocar una etapa de nuestras vidas que siempre está presente con más o menos luz.
En este viaje que voy a hacer hay de todo, películas buenas, malas, fracasos, éxitos, pero todas ellas son cine y de esa agua bebimos, aunque algunos no lo quieran reconocer. He aquí también un homenaje al cine español que tuvo en cuenta al público infantil y ya que estamos en Navidades permítanme que les invite a hacer este recorrido.
Segundo de Chomón
Quisiera comenzar esta aventura citando a Segundo de Chomón, algunas fuentes dicen que Walt Disney dijo que el inventor de los dibujos era él. Nacido en Teruel, desarrolla su carrera entre Barcelona, París y Turín. En la Ciudad Condal comienza a experimentar en el campo de los trucajes cinematográficos: primero desde su propia productora (Macaya y Marro) y después para la principal productora cinematográfica del mundo, Pathé, ahí utiliza por primera vez en la historia del cine el procedimiento del paso de manivela (animación fotograma a fotograma, precursor del stop-motion.
En París rodó muchos de sus cortometrajes con una imaginación desbordante y técnicamente innovadores. El cineasta coloreaba a mano las cintas, una técnica en la que fue pionero. La Filmoteca de Cataluña ha ido recopilando su trabajo y en las sesiones infantiles pasaban alguno de sus cortes, uno de ellos era esta Mansión encantada (1907), aunque sea francesa ya me permitirán la trampa
Y vamos a empezar con una de animación ya plenamente autóctona: Garbancito de la Mancha (1945), Su director Arturo Moreno encontró en la productora y distribuidora catalana Balet y Blay incorporar dicho título a sus catálogos y le ofertó la posibilidad de acometer un largometraje de dibujos en color, terreno este en el que veían jugosas perspectivas comerciales. El autor del argumento sería Julián Pemartín y a final todos acabaron contentos, al director le dio prestigio, Blay obtuvo unos elevados ingresos y la comercializó en Francia, Inglaterra o América donde la Fox se encargaría de su distribución allende el Atlántico. Fue el primer largo de dibujos animados realizado en España y el primero en color de Europa, el Paseo de la Mare de Deu del Coll de Barcelona donde tenían los estudios seria el testigo de tal realización
La producción resultó difícil por la necesidad de importar celuloide desde Suiza y la posterior exportación para el revelado, porque en España aún no existían laboratorios de color, fue elevada a la categoría de interés nacional por su propósito laudable de crear un cine infantil de valores pedagógicos.
Conocería secuela con Alegres Vacaciones (1947) también de Arturo Moreno y una tercera Los sueños de Tay Pi (1952). Filmoteca Española anunció este año la adquisición de un nitrato del sistema de color original, el británico Dufay Chrome del filme. Hasta ahora, en nuestro país solo se conservaba un fotograma en el sistema original, en la Filmoteca de Catalunya, y el British Film Institute de Londres guarda dos rollos en 35mm de los diez que formaron en origen la película.
Ahora, Filmoteca Española ha adquirido ocho de esos diez rollos, custodiando así la copia de proyección Dufay Chrome más completa que existe. Además de los rollos originales, se han encontrado también otros materiales posteriores: versiones en blanco y negro o en color, con técnicas y formatos, que, en palabras de Marián del Egido, directora del Centro de Conservación y Restauración de la Filmoteca, contribuyen a completar la historia de la película muchos años después de su estreno. Veremos pues qué tal resulta este Garbancito una vez lo podamos ver restaurado.
Érase una vez...(1950)
Ya les he hablado en alguna ocasión en este blog y en otros sitios de esta película del cuento de La cenicienta que tiene un recuerdo espacial para mí, pues colaboró mi abuela en el equipo de los pintores, recuerdo que muchas veces me hablaba de ella y de las anécdotas que contaba Josep Escobar, que aquí se encargó de la dirección de animación. Por lo que se puede ver y oír, se utilizó mucho folclore catalán y cultura popular, la película fue calificada de "Interés nacional" por el propio gobierno de Franco y ganó la medalla de oro en el Festival de Venecia en su sección infantil-juvenil.
Estrenada el 18-12-1950 en Barcelona, y tres días más tarde en Madrid, la película tuvo la competencia de la versión Disney y esto la perjudicó enormemente, incluso no pudo registrarse con el nombre de La cenicienta ya que Walt Disney lo había hecho. La producción fue de Estela Films, la dirección artística corrió a cargo de Cirici Pellicer y la animada a cargo de Josep Escobar. En el equipo de animación había nombres ilustres como el de Joan Ferrándiz (¿quién no ha felicitado las navidades con sus postales?, Francesc Tur, Guillem Fresquet, Frederic Sevillano o Enric Ferrán “Dibán.