20.3.25

La venganza (Juan Antonio Bardem, 1958)

 



Hoy recordamos a Carmen Sevilla con La venganza de Juan Antonio Bardem, la elección de la actriz no estaba entre los planes iniciales de su director que quería a Haya Hararit (la recordarán por Ben-Hur), pero al no conseguirla, optó por una cara desconocida elegida a través de un concurso. Los productores tanto españoles como italianos (era una coproducción) rechazaron la idea y querían a una estrella, nombres como el de Virna Lisi, Lola Flores o Paquita Rico estuvieron en la baraja inicial, aunque el director finalmente se decantó por Carmen Sevilla, una elección que pilló por sorpresa ya que no contaba con tal registro dramático. Sin embargo, la actriz ya era lo suficientemente reconocida y no solo por sus papeles en películas folclóricas, acababa de rodar una de aventuras Los amantes del desierto (famosa luego al ser redoblada por Tip Y Coll en Asalto al castillo de la Moncloa de Lara Polop, lo que motivó una querella de ella), Don Siegel la dirigió en Aventura para dos y estaba rodando con Vittorio de Sica y dirigida por Javier Setó Pan, amor y Andalucía.


Con su elección Bardem pretendía varios objetivos, por un lado burlar la censura ya que la actriz para nada era considerada contraria al régimen y  por otro compartiría papel con Jorge Mistral, pareja cinematográfica con éxitos como El caballero andaluz o La hermana San Sulpicio. Ofreció una buena interpretación, aunque la crítica, como suele pasar en estos casos, no opinó lo mismo. Con el paso de los años se valoró más su trabajo.

Pero Bardem tuvo que autocensurarse más para poder dirigir La venganza, no se aceptó su primer título Los segadores por tener connotaciones sociales y recordar el himno de Cataluña, aunque nada tuviera que ver. Paradójicamente, el que posteriormente eligió era lo contrario que quería enfocar, una antivenganza. El metraje de Bardem llegaba hasta las 4 horas y los productores se negaron en rotundo. El argumento trata sobre Juan que sale de la cárcel por un crimen que no ha cometido, él y su hermana han jurado matar a Luis a quien consideran culpable de sus desgracias, entre ella y este surgirá una atracción. El otro protagonista era el italiano Raf Vallone, quien había trabajado con Sara Montiel en La violetera, por lo tanto el film tenía bastante atractivo para el gran público, además el actor tenía ya experiencia con el tema por haber protagonizado Arroz amargo

Narrada en el ambiente de los segadores castellanos, destacan escenas como el encuentro de las dos cuadrillas, las cuales cumplen con el rito tradicional de lanzarse mutuamente requiebros y agudezas en plan de competición. Por otra parte, son dignas de ver estas en pleno trabajo bajo el sol y cayendo el sudor en cruentas gotas, parece oírse el jadeo de los cuerpos sometidos a tal trabajo recio. La trama amorosa era más bien simbólica.

No cabe duda la intención documental realista que tenía y una reflexión mediante sugerencias o símbolos sobre la Guerra Civil y posguerra. Bardem tuvo que ambientarla en 1930 para evitar la prohibición y esperar la complicidad del público. Por otro lado, era una película reveladora de toda la plástica y dramatismo de los yermos, las llanuras, el cielo y el sol, junto con las gentes y los hombres de Castilla. Suponía un traslado al cine de la perspectiva y pintura que dieran los escritores de la generación del 98 especialmente, pero ahí también se reflejaba  el Salinas del 27 o el López Pacheco del 50 con su realismo socialista y crítico.

Otra frustración de su director fue rodar una trilogía sobre braceros, segadores y aceituneros, algo que no encontró financiación alguna, aunque con Los segadores, perdón La venganza, cumplía otro trio compuesto por su mirada en la ciudad: Muerte de un ciclista y en la provincia: Calle mayor.

El mensaje que se presentaba era el de la solidaridad, así se superaban conflictos como el de la huelga de los jornaleros enfrentados primero contra el amo de una rica hacienda y luego contra la mecanización del campo, tales temas no fueron cortados por la tijera del censor, aunque tal y como he dicho ya hubiera una autocensura también precedida por la frase inicial de “esta película simplemente pretende contar los trabajos y los días de una cuadrilla de seguidores”. Así pues, el tema de la venganza que llevaba el mensaje que había que olvidar viejos rencores para seguir adelante fue aceptado.

Sin embargo, La venganza no fue bien recibida por la crítica internacional, recordemos que entre sus enemigos tenía al mismísimo Truffaut y este ejercía una fuerte influencia entre colegas. Se le acusaba de ser poco original y no aportar nada nuevo, incluso obras anteriores en su día alabadas fueron puestas en entredicho. Se decía que Cómicos remitía a Luces de variedades de Fellini, Muerte de un ciclista a Crónica de un amor de Antonioni, Calle Mayor a Los inútiles también de Fellini y La venganza al El camino de la esperanza de Pietro Germi. Hasta el bello Technicolor aquí ofrecido fue duramente rechazado, una de las críticas comparó la imagen del sol con la de un huevo frito y que el director se vendía a la comercialidad dejando de lado su vena de autor.

El cine de Bardem fue decayendo desde entonces ya fuera por el tema de la censura y por cierto hartazgo, Sonatas aun tuvo peores críticas, A las cinco de la tarde fue un fracaso que le llevó a irse a Argentina a rodar Los inocentes (Crónica negra) en 1963, aunque ese año volvería a ofrecer sus cualidades en Nunca pasa nada, pero tampoco la crítica tuvo piedad y la bautizó injustamente como “Calle menor”

Mientras Bardem era menospreciado, todo lo contrario sucedía con Carmen Sevilla, la cual conseguía un pequeño papel, pero importante, el de María Magdalena en Rey de reyes de Nicolas Ray, no obstante como hiciera Sara Montiel, rechazó trabajar en Hollywood en un contrato que tenía con la Paramount y prefirió interpretar películas populares, a destacar sus colaboraciones con José María Forqué en El secreto de Mónica y en La cera virgen ya en la etapa final de su carrera donde supo reinventarse también con registros más dramáticos en una etapa tan complicada como la del destape. Tras su retirada del cine, tuvo otra etapa muy recordada de la mano de Valerio Lazarov que le ofreció presentar el "Telecupón" en Tele 5 y hasta que el maldito Alzheimer la anuló, estuvo presente en la pequeña pantalla presentando desde galas o el "Cine de barrio" en sustitución de José Manuel Parada.


Mario Camus

 

Mario Camus en la Seminci (Fuente de la fotografía: Wikipedia)


Hoy recordamos a Mario Camus, para la mayoría el director de Los santos inocentes, murió en el olvido, desde los 90 sus películas apenas llegaban a los 200.000 espectadores, sin embargo su nombre sonaba para muchos estudiantes de instituto que recurrían a sus adaptaciones de obras literarias para no leerse el libro. Así pues La colmena, Los santos inocentes, La casa de Bernarda Alba o Fortunata Jacinta habían sido escritas por Camus para ellos y no por sus autores correspondientes.



Fuente: FilmAffinity

Pero ver la película y no leer el libro podía traer nefastas consecuencias y que se dieran cuenta los profesores de la repelencia de aquellos estudiantes tan acostumbrados a no leer algo que no trajera algún dibujito. Por el contrario, disfrutar con su lectura y complementarlo con aquellas películas le enriquecía a uno y de paso arañaba algún punto en el temido examen.

Lástima que ya en los 90, los institutos no citaran para nada a escritores como Ignacio Aldecoa del que Camus realizó tres notables adaptaciones: Young Sánchez, Con el viento solano y Los pájaros de Baden Baden. Más de uno las descubrió un pelín tarde.

Cuando alguien muere en España, comienza a salir toda una hilera de intelectuales y de tuiteros lamentando el fallecimiento, pero no pasamos de ahí, quizá por aplicar en extremo lo de “En polvo eres y en polvo te convertirás”, mandamos al ostracismo a los nuestros, los velamos bien y los mandamos de nuevo al olvido. No hace muchos días podíamos ver la gran muestra de duelo de los franceses ante la muerte de Jean Paul Belmondo, sin duda alguna, el país galo tiene una concepción distinta a la nuestra para recordar a sus ilustres personajes.


El repaso a la historia del cine español está lleno de grandes olvidos, Camus debutó en la dirección en 1963 gracias a Ignacio F. Iquino que le produjo el filme y que volvió a contar con él para Young Sánchez, pero pocos han recordado este dato. Desde que comencé este blog, he pretendido que de tanto en tanto vayan saliendo nombres como el de mi admirado director de El Judas, tan denostado por muchos a los que dio de comer.

Camus tuvo la habilidad de rodar un cine ensayista y combinarlo con otro más popular, ahí están las de Raphael, las cuales tenían un toque de calidad que ya les hubiese gustado a otros cantantes en su cita con el celuloide. También Sara Montiel pudo mostrar sus dotes de buena actriz sin dejar de ser Saritísima, con un guion de Antonio Gala la vistió de monja para acto seguido verla de cantante, algo así como la Mangano en Ana. Lástima que Jorge Grau no pudiera con ella unos años después...

A Pepa Flores “Marisol” también le dio la oportunidad de demostrar sus grandes cualidades como actriz y que se olvidasen de que la vida ya no era una tómbola en la notable “Los días del pasado”, pero el público no quiso saber mucho de ese cambio y acabó siendo un injusto fracaso. Incluso rodó con un Terence Hill sin que diera puñetazos con ruido de cazuelas en un extraño pseudowestern llamado La cólera del viento

Pero fue en los 80 con esas adaptaciones de Galdós, Cela y Delibes donde Camus consiguió su máxima popularidad. La colmena parecía una novela imposible de llevar a la pantalla en solo dos horas, el habilidoso guion firmado por José Luis Dibildos lo conseguía con un repaso por otras obras de él y donde la esencia del escritor quedaba bien retratada, más de una vez he pensado que el propio Cela intervino en ese guion. La película se llevó el Oso de oro del Festival de Berlín.


Con Los santos inocentes el director llegaba a su cima y el cine español aumentaba su reconocimiento internacional, Alfredo Landa conseguía que le reconocieran su actuación y así lo quiso corroborar el Festival de Cannes, aunque Pilar Miró (quien fuera pareja durante años del director) se empeñara en llamar a Dick Bogarde, entonces director del Festival, para que al final Francisco Rabal fuera premiado también.

 Se deducía que el nombre de Camus llegaría a más, y aun le quedaban bastantes años para seguir aumentando de grandes obras su carrera. Por desgracia, no fue así y el público lo olvidó completamente, ya nunca más tendría un éxito. Sin embargo, seguía rodando y poco le importaba lo que pedía el gran público o los críticos.


Combinaba aciertos como Sombras en una batalla o El color de las nubes con otras no tan inspiradas que acababan siendo fallidas por un tratamiento superfluo en sus personajes, como aquella adaptación de La ciudad de los prodigios de Eduardo Mendoza. En el 2007 se despedía con El prado de las estrellas, tenía 72 años entonces y en este país rodar aun con esa edad era un logro. En su modestia declaraba que si había aportado algo al cine español, bienvenido era. Y así fue, efectivamente. 

19.3.25

Raza, el espíritu de Franco (Gonzalo Herralde, 1977)

 


En mi blog "No sin los títulos" comenté películas sobre la figura del General Franco y una de las más singulares, probablemente tal afirmación ha quedado coja con el tiempo, fue Raza, el espíritu de Franco que en 1977 dirigiera Gonzalo Herralde. El embrión del proyecto viene de un visionado de Raza (1942) por parte del director y sus ganas de  ahondar en que lo que ahí se proyectaba era una autobiografía del dictador más unas pautas de lo que tenía que ser la familia española.

El título dado al documental jugaba con el que recibió la película en su reestreno en 1950: El espíritu de una raza. Ya en plena transición y tras el éxito crítico de El desencanto de Jaime Chavarri, el director apostó por rodar unas entrevistas y contó para ello con Pilar Franco Bahamonde (la hermana del General) a la que calificó como “un auténtico animal cinematográfico de una extraordinaria fotogenia y con una indiferencia completa hacia la cámara” y por otra parte con el protagonista de la película, Alfredo Mayo, que le servía de puente entre la ficción de la pantalla de Raza y la realidad de Franco.


No se contó con otros nombres, el más obvio el del realizador de aquella, José Luis Sáenz de Heredia, pero Herralde declaraba que su intervención era innecesaria puesto que su película no planteaba un análisis de la autoría cinematográfica, sino que era más bien un análisis de la autoría de la historia. Ana Mariscal, la actriz principal de la película, se negó a participar.


La creación del filme nace paralela al estudio que Román Gubern hace sobre el mismo tema en el libro Raza: un ensueño del General Franco, la película  era la historia de una familia gallega, los Churruca, el padre es un marino que muere heroicamente en Cuba (el de Franco era un intendente de la Armada que abandonó a su mujer y despreciaba a su hijo Paquito, su esposa se llama Isabel de Andrade (apellido de la rama materna del dictador) y entre sus hijos hay un republicano que se redime cambiando de filas (como Ramón Franco que llegó a militar hasta en Esquerra Republicana de Catalunya (ERC)) y el héroe José Churruca de Andrade, que acaba la película en el desfile de la victoria... El director buscaba el guion del filme y se puso en contacto con él, de ahí surgió una colaboración y que participara en el de esta. Cabe recordar que Gubern resultaba inevitable en cualquier película sobre Franco, de él hemos hablado ya en Dragon Rapide o Espérame en el cielo.

Raza, el espíritu de Franco se estrenó el 27 de octubre de 1977 y los que acusaban al director de cierto oportunismo comercial pudieron comprobar que el público apenas fue a verla, ni tan siquiera la crítica fue muy benévola con ella, Joan de Sagarra escribía que se había aburrido y que era darle vueltas a lo mismo, con los análisis, lecturas, comentarios más o menos ingenuos o mordaces en torno al franquismo y al general. Probablemente, la comparación con El desencanto dañó las expectativas ya que este documental para nada era polémico, aunque pudiera parecerlo en un principio.


No obstante, hubo quienes lo defendieron a pesar de las carencias, debido a que en aquellos tiempos aun seguía siendo un tema tabú profundizar en su figura, de hecho el director, con cierta ironía, explicaba que había utilizado la biografía de Ricardo de la Cierva porque la encontraba interesante, especialmente la parte omitida o las biografías de Luis Ramírez en "Ruedo Ibérico"

Herralde definía así su película: “No es un panfleto, ni un ataque a la figura política de Franco, sino que lo que pretende es desvelar la verdad oculta detrás de todo un aparato discursivo que Franco estableció y que posteriormente se fueron desarrollando en el cine español las pautas así formadas

Y así es efectivamente, hay que agradecerle un trabajo riguroso y que sea el propio espectador el que saque las conclusiones, aunque sí se observa cierta ironía, muy especialmente con los comentarios de Alfredo Mayo, algunos de ellos quizá sin intención inicial de utilizar ese recurso. Hay ahí un proceso de desmitificación del actor que se vio encasillado en papeles parecidos y que no cree que exista una raza hispánica, hay un momento en que se le pregunta qué eran los almogávares, le cuesta definirlos y al final admite que no lo sabe. Divertidas son anécdotas como el pase con Franco y que esperaba que le dieran alguna medalla, pero que al finalizar se despidieron sin más y ya está. El actor se muestra cercano, incluso muestra cierta inquietud también irónica cuando no sabe muy bien la verdadera intención del documental y que él contestará a sus preguntas, pero que los directores actuales son muy habilidosos con las tijeras luego.

En cuanto a Pilar Franco, tiene su interés oír de su propia voz toda la historia desde la figura poco edificante del padre, las relaciones con su hermano Ramón, la frustrada vocación de marino, la utilización del apellido Andrade…El único defecto es que puede resultar demasiado reiterativo escucharla, aunque el director conjuga bien los cortes de Raza con sus opiniones intercalándolos con los de Alfredo Mayo. De su boca saldrán, entre otras cosas, que su abuelo murió por una indigestión de chorizos o que su padre estuvo separado de la familia largo tiempo y que llevaba cierta "vida alegre" en Madrid, un funcionario del cementerio de la Almudena desvela que hasta hace poco su nombre no aparecía en la tumba familiar. Nos relata también que la muerte de su hermano Ramón fue un asesinato masónico o no le importa desvelar algún roce con Francisco Franco a raíz de unos tapices para el Rey de Marruecos en un desfile, entre otros temas

Cierto es que el tiempo y quizá ese déficit en 1978 convertido actualmente en sobrexplotación hacia el personaje hagan de esta Raza, el espíritu de Franco una película que ya no desvele apenas sorpresas. Sin embargo, la recomiendo primero por su objetividad y por aportar información a la película como la anécdota que también explica Mayo de que un motorista se presentaba en el rodaje desde el Pardo con papeles de revisión de guion. Lástima, eso sí, que no contara con la participación de Sáenz de Heredia ya que la mayor parte del público que acude a este documental le hubiera interesado y más teniendo en cuenta que era primo hermano de José Antonio Primo de Rivera y que en 1964 dirigiera Franco, ese hombre por los llamados 25 años de paz.

 

La pueden ver entera siguiendo el link que hay abajo, no se me permite insertarla directamente en el blog. Recomiendo que vean este canal de Editrama en Youtube creado por el propio Herralde con buena parte de su filmografía, documentales en los que ha participado o las entrevistas restauradas del "A fondo" de Soler Serranohttps://www.youtube.com/watch?v=Pr3Ms0CVt-U&t=5s

17.3.25

Antón García Abril

 

 
 Las Nenas del mini mini, una de las bandas sonoras más características de Antón García Abril.


Un 17 de marzo de 2021 fallecía víctima del COVID el compositor Antón García Abril, con él se iba uno de los grandes nombres del cine español. En más de una crónica se marginó que fue Pedro Lazaga quien le dio la oportunidad de estrenarse en el séptimo arte y ser su fiel colaborador nada menos que en 68 películas durante 22 años y que le llevó a una gran popularidad y a desarrollarse como músico.

Las comedias españolas de aquella época nos acompañaron a bastantes y sus melodías nos quedaban siempre bien grabadas, trabajo nada fácil y ahí está uno de los grandes rasgos de García Abril que sabía combinar lo popular con lo culto.

Elaboro este post de homenaje donde repaso algunas de sus bandas sonoras y que servirá también de viaje melancólico, también para aquellos que no lo conocían, pues verán que muchas las conocen. Obviamente, no puedo poner todas ni tampoco algunas que me hubiese gustado, pero que en youtube no se encuentran, por tanto me curo en salud y ya pido disculpas por si alguien echa en falta alguna.

 Y comenzamos con su debut: Torrepartida (1956) de Pedro Lazaga, película de bandoleros con 
ametralladoras

  

En 1957 consigue uno de sus primeros éxitos, componer la música de Las muchachas de azul, uniforme de lo que eran las "Galerías Preciados", para los más jóvenes decirles que fueron unos grandes almacenes bastante populares, algo así como el Corte Inglés, en 1995 desaparecieron. La película la dirigía Lazaga y estaba producida por Dibildos que iniciaba una serie de comedias blancas que venían a ser la respuesta de las comedias americanas de Negulesco.

   

 En 1959 consigue otro gran éxito, una música que quedaba perfectamente adaptada a la historia con exquisito toque popular y castizo, hablamos de Los tramposos también de Lazaga, una muy divertida comedia:

 

En 1961 compone su primer western Tierra brutal que es además el primero que se realiza en España, dirigido por un anodino Michael Carreras contaba en el reparto con Richard Basehart, Don Taylor, Paquita Rico, Fernando Rey o José Nieto entre otros:

   

 García Abril en pocos años ya se había convertido en el músico más popular del cine español, la banda sonora de Las nenas del "mini-mini"  (1964) con su dabadabada le convertiria en uno de sus signos característicos

   En 1966 trabaja para una coproducción hispano-alemana de terror cuyo título era La isla de la muerte dirigida también por un semidesconocido Erns von Theumer, la composición indicaba que Abril tenía muchos registros en su haber y su nombre ya cruzaba fronteras:

   

Los más aficionados y que reivindicamos las mal llamadas españoladas, sabemos bien que una de sus principales características son este tipo de introducciones que tan bien sabía construir Lazaga, La ciudad no es para mí (1965) es de las mejores, el gran éxito de taquilla de la película de Martínez Soria también ayudó a que se difundiera su banda sonora:

   

En 1967 le viene uno de sus grandes éxitos Sor Citroen, otro mítico "dabadaba" que estaba teniendo gran fuerza también en Francia con el tema de Francis Lai de Un hombre y una mujer. Abril ese año trabaja para 12 películas y lo que es más curioso, consigue que prácticamente en todas haya un tema pegadizo: Un millón en la basura, Las cicatrices, Los guardiamarinas, ¿Qué hacemos con los hijos?, Los chicos del Preu, Novios 68, Al ponerse el sol, Las que tienen que servirEl turismo es un gran invento, incluso trabaja para Il cobra una película italiana que contaba en su reparto con Dana Andrews, Anita Ekberg y Jesús Puente

   

 Ese año compone otro western de los varios que hizo, Adiós Texas de Ferdinando Baldi con Franco Nero, su estilo intentaba alejarse algo del de Morricone y acercarse más al western clásico estadounidense:

 

En 1968 sigue con sus "dabadaba", y para Lazaga compone también otro éxito, el de Las secretarias

 

Con Dibildos fue también fiel colaborador, dirigida por Fernando Merino compuso esta partitura divertida de Los subdesarrollados en 1968 sobre las peripecias de Julio y Timoteo de la International Investigation Spanish Section, ahí teníamos a Tony Leblanc, Alfredo Landa, Manolo Gómez Bur, Laura Valenzuela, Lina Morgan, etc:

   

Saltamos ya a 1970, Abril seguía con Lazaga y su estilo de introducción seguida de los créditos, Verano 70 era otra buena muestra:

   

Ese año consigue nuevos propósitos con La noche de Walpurgis de Leon Klimovsky, inicio de las películas con nuestro admirado "Hombre lobo" Paul Nachy

   

Abril a pesar de haber abordado ya otros géneros, se siente a gusto con la comedia, la cual no deja, y en 1971 compone una de las canciones de las que dicen ahora "kitsch", se trata de una producción de Pedro Masó, Las ibéricas CF, que más de uno aunque reniegue de ella la habrá escuchado más de dos veces;

 

Con Mario Camus inicia otra fructífera colaboración y escribe la partitura de La leyenda del Alcalde de Zalamea  (1972) que le permite más registros:

  

Al año siguiente consigue un gran éxito para la serie de TVE Los camioneros con su estilo peculiar y pegadizo

 

1976: Curro Jiménez, la mítica serie de TVE, su tema principal y quizá el más famoso fue escrito por Waldo de los Ríos, pero García Abril escribió bastantes temas como este "Duelo de navajas" que tuvo su popularidad también.

 

  

A pesar de tales éxitos, en cine sigue con comedias populares como este Fin de semana al desnudo de Mariano Ozores de 1974

   

En 1976 con el inicio del cine de destape logra otro de sus grandes hits con La lozana andaluza, habitual mezcla de cine erótico y picaresco de la mano del inefable Vicente Escrivá adaptada de la obra de Francisco Delicado, la partitura le sirve también para seguir demostrando que se amolda a cualquier género:

 

A pesar de que el cine español va cambiando, García Abril sigue con comedias, ahí tenemos Rocky Carambola (1978) una película del llamado cine infantil que tan bien se le dio a Javier Aguirre y que en esta ocasión contaba con Torrebruno o La boda del señor cura de un Rafael Gil en horas ya bajas

   

Para Pilar Miró escribe El crimen de Cuenca en 1979:  

 A la directora le gustó su música y volvió a contratarlo para Gary Cooper que estás en os cielos (1980) En TVE compone varias de sus piezas más recordadas, como la que muchos es su obra maestra Fortunata y Jacinta  

Aunque para otros su gran tema es el de El hombre y la tierra, la inolvidable serie documental de Félix Rodríguez de la Fuente (1975)

   

En 1981 escribe la partitura de la serie Cervantes de Alfonso Hungría:

  

Y a esta le sigue la de Ramón y Cajal de José María Forqué:

   

En 1982 vuelve con Camus y le compone La colmena, adaptación de la excelente novela de Cela, música que el director utilizó excesivamente

   

Mucho mejor me parece la partitura igualmente con Camus para Los Santos Inocentes (1984)

 

En cine ya prácticamente desaparece, su último trabajo según el IMDB fue con El fraile (1990) de Francisco Lara Polop. Pero volvamos a los 80 y a su etapa en TVE, ahí escribe la música de Los desastres de la guerra y Anillos de oro (1983)

   

Un curioso trabajo que hizo para TVE fue el de componer las músicas de las cortinillas, lo podemos ver en El crack, Garci aprovechó muy bien el tono melancólico de estas y le pidió al músico si podía utilizar su música, algo que García Abril accedió sin ningún tipo de inconveniente:

   

 En 1985 compone la música de la miniserie Monsignor Quixote, escrita por Graham Green Y en 1986 compone para TVE Segunda Enseñanza, que venía a ser la precursora de las series ambientadas en institutos y que servían para que actores aun muy jóvenes se dieran a conocer

   

En 1989 escribe la música de la exitosa Brigada Central de la que escribiría también la segunda parte:

   

Entre estas dos, compuso este bello tema para la serie Réquiem por Granada, algo olvidada hoy en día, es uno de sus mejores trabajos:

   

En 1994 se reencuentra con Pedro Masó en la serie de Antena 3 TV Compuesta y sin novio, se trataba de una serie con Lina Morgan mezclando drama y comedia. Supuso para el músico una cierta vuelta a sus orígenes

 

 García Abril también tiene numerosos trabajos en el campo de la música clásica, su cantata Alegrías de 1979, Concierto Aguediano, Homenaje a Sor, etc. También escribió para obras de teatro como Mariana Pineda, Luces de Bohemia, La Celestina. En 1997 escribe una ópera Divinas palabras surgida al amparo del quincuagésimo aniversario del fallecimiento del dramaturgo Ramón María del Valle-Inclán y basada en su tragicomedia homónima. También escribió comedias musicales como Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores o Mata Hari, además de otros programas, documentales, etc En 2014 recibe la Medalla de Oro de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España por su contribución a las bandas sonoras.

16.3.25

Black Story (La historia negra de Peter P. Peter) (Pedro Lazaga, 1971)

 

Hoy homenajeo a  José Luis López Vázquez con una de sus películas que más me gustan y que no se suelen citar, vamos a repasar su trayectoria:

Inició su carrera en el teatro amateur en 1939, y además de interpretar, trabajaba la escenografía. 7 años más tarde ya debutaría como actor profesional en el Teatro María Guerrero con obras como El anticuario o La dama boba. En el cine comenzó siendo diseñador de vestuario, colaborando con grandes como Rafael Gil y seguiría en el teatro en las compañías de Conchita Montes y de Alberto Closas, al que siempre recordaba con agradecimiento por confiar en él.


Sus papeles cinematográficos más populares vinieron en los 60: El cochecito (1960), Plácido (1961), Atraco a las tres (1962), El verdugo (1963)…Se ganó el afecto tanto de público como de crítica, combinaba todo tipo de papeles y de producciones, seguramente en más de un sitio se le recuerde únicamente por su etapa seria con directores como Carlos Saura, Jaime de Armiñán, Pedro Olea, Manuel Gutiérrez Aragón... En cambio, sus comedias no sean muy nombradas o directamente marginadas. En este segundo grupo tendríamos sus películas con Gracita Morales, en su día grandes éxitos, su papel de padrino en La gran familia o sus numerosas colaboraciones con Pedro Lazaga como en la película que comento.

En el programa A fondo de Joaquín Soler Serrano en una entrevista al actor, este se lamentaba del tipo de humor en España que tildaba de sarcástico, socarrón, tenebroso y añadía que es un país que, aunque se piense lo contrario, carece de sentido de este, lamentaba no poder haber ahondado en el humor inglés, negro…  Black Story se podría englobar en el tipo que él quería, va bastante más allá de lo que eran los argumentos de las denominadas, muchas veces injustamente, españoladas.

En ella el actor interpreta a un escritor que comienza a imaginarse las situaciones que escribe como aquel Walter Mitty, salvo que escribe novela negra y está harto de que su mujer le esté engañando con un hippy, él a la vez está enamorado de su secretaria. Tanto él como su mujer se odian y planean eliminarse, aunque las cosas no saldrán como se esperan…

Primero de todo, hay que decir que desde el primer minuto hasta el último la película es una broma y como tal hay que verla, el humor negro y más en los tiempos actuales no suele gustar a según qué sensibilidades, sin embargo es sorprendente cuando estos argumentos aparecen en películas serias de intriga y nadie pone el grito en el cielo.

La segunda cuestión es la de analizar bien la crítica que detrás de esta broma hay, ridiculiza tanto al hombre como a la mujer, burló la censura hábilmente, pues es una crítica a la supuesta fidelidad del matrimonio por lo que también nos vendrá a la mente, aunque ahí se aborda de otra manera y con otros esquemas, esa gran comedia de Richard Quine maltratada por sus desconocedores que la critican solo al leer el título en vez de verla toda y que se llamaba: ¿Cómo matar a la propia esposa?

Hay toda una serie de frases geniales como cuando él pregunta a su amigo: "¿Soy anormal?" Y le contesta: “Soportas como puedes el matrimonio, eres normal”. La mujer de él interpretada magníficamente por Analía Gadé se llama Beatriz , tanto ella como él son viudos y se conocen riendo en el cementerio mientras van a ver las tumbas de sus respectivas parejas en una escena que retrata la filosofía del tema. Piensen que estamos en 1971 y mostrar estas imágenes no era nada fácil, no se admitía reírse de algo como la muerte y mucho menos de los muertos. Por ejemplo, en una película que nada tiene que ver con esta dirigida por Clint Eastwood y que se titulaba Infierno de cobardes de 1973 se tuvo que añadir una frase en el doblaje para que la censura diese su visto bueno sobre el tema.

La escena de cama que se nos presenta no es la típica que podríamos esperar, tanto ella como él dicen que se quieren mientras cada uno está pensando en sus ligues, ella con un hippy interpretado por Manuel de Blas y él con su secretaria interpretada por una Paca Gabaldón de cuando era Mary Francis. Hay dos personajes secundarios que nutren la historia, una es la tía de ella, genial Mari Carmen Prendes también como escritora de tercera de novelas de intriga que tiene un odio hacia los hombres que los lleva a matar en casi todas sus novelas, magnifica cuando recuerda sus estadísticas, y otro es el amigo de él, un Rafael Alonso como psiquiatra.

El humor y más hacia la mitad se vuelve más negro, incluso roza el surrealismo y llega a parodiar el cine de terror, se produce una curiosa disyuntiva entre lo real y lo imaginado, el argumento juega mucho con esto y también usa mucho el slapstick con situaciones delirantes que provocarán carcajadas, sin querer desvelar nada, es genial cómo acaba el personaje.

Ýa aviso de que la película tiene sus imperfecciones, aunque tampoco pretende ser una joya de coleccionista. Lazaga en 1971 dirigió nada menos que 5 películas, de ahí que en más de una ocasión los montajes o ciertas tomas fueran algo descuidados debido a las exigencias de poder estrenarla a tiempo, ello en parte contribuyó a que no fuese reconocido como uno de los grandes, a pesar de que mereció mucho más, pues mérito tiene rodar tantas películas, tener éxito y en más de una llegar al notable como es el caso. Gran cinéfilo, aquí se permite homenajear más de una película, para ello cuenta con el guion de Santiago Moncada que combinaba por entonces comedias con películas de terror italianas, y del que hablé en este blog cuando me referí a la biografía de San Juan de Dios dirigida por Miguel Picazo (ver aquí).

La película no es fácil de hallarla, aunque hace algunos años si se emitía bastante, en las plataformas no me ha parecido verla y al ser políticamente incorrecta no creo que la pasen  por televisión. En DVD sí se editó por Filmax y aun la podrían encontrar, aunque ya son las últimas unidades, o sea que si la encuentran no lo duden y denle una oportunidad.

En fin, que he querido rendir homenaje a un grande como José Luis López Vázquez, que aquí también cantaba, y en uno de sus papeles en los que de bien seguro se encontró cómodo. Lástima que quizá sea cierto lo que decía en la entrevista y seamos un país sin humor o de mal humor, de ahí que Black Story solo la recordemos cuatro gatos.