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Así podemos leer que "la principal originalidad es que el país coproductor es el Reino Unido, con el cual no debían estar muy claros los criterios de colaboración ya que tanto esta como otras (por ejemplo, la contemporánea La princesa de Éboli) ignoran a la sedicente productora española en las copias distribuidas en el extranjero". El cineasta Josep Maria Forn que colaboró en la segunda unidad, decía que Salvador no intervino para nada en el rodaje. Su labor sería la de supervisar el guion, aun estaba presente el éxito de su mítica Apartado de correos 1001 (1950) y el esquema dele cine negro barcelonés se trasladaba al cine británico.
Por otra parte, las coproducciones siempre eran objeto de controversias, rodar en España salía mucho más barato y para recibir créditos se contaba con una participación más virtual que real, testaferros que acreditaban funciones que no llevaban a cabo. Tampoco se investigaba mucho sobre ellas ya que estas coproducciones facilitaban la apertura de España al exterior. Al repasar los créditos de la versión española aparecen nombres como los de Enrique Branchelo (Don Quijote de la Mancha (1948)) en los decorados, Federico G. Larraya (habitual director de fotografía de Salvador), Ramón Biadiu en el montaje o Luís Trias de Bes adaptando los diálogos al español. Donald en el ABC del 23-8-55 escribía: "la labor de los españoles en ella nos parece mínima y nos atreveríamos a decir que apenas han contribuido al desdichado empeño".
A pesar de lo plano del guion argumental, destacaba la ambientación utilizando escenarios reales, vemos una Barcelona de los 50 con una pareja de guardias civiles por ella, la Plaza Real, la de Adriano (era habitual rodar por la zona alta en los policíacos barceloneses). Por otra parte, se enfoca más la acción en los diálogos y la tensión atmosférica, un esquema habitual en Julio Salvador. Hay también algún ligero toque de comedia, ele director fue un camaleón en los géneros, desde cine social en Sin la sonrisa de Dios (1955) o la comedia popular en Ya tenemos coche (1958).
Contrabando fue un fracaso inesperado y un título que se olvidó rápidamente, a pesar de las objeciones presentadas tiene su cierto encanto su visionado para profundizar en ese cine negro barcelonés que tan bien se realizaba. Como curiosidad decir que se utilizó el entonces novedoso Eastmancolor traído de Inglaterra y que Christopher Lee era el narrador en la versión británica.
BIBLIOGRAFÍA:
DE ESPAÑA, Rafael; BABOT, Salvador Juan: Balcázar Producciones cinematográficas. Más allá de esplugues City. UAB, Barcelona, 2005
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