Hoy recordamos a Tony Leblanc, que como es sabido nació en el mismísimo Museo del Prado un 7 de mayo de 1922. Con una importante carrera en teatro, empresario, televisión o cine, es en este último dónde más podemos recordar sus trabajos, aunque en la pequeña pantalla últimamente gracias al archivo de Televisión Española podemos recordar alguna que otra actuación. Sus películas son en su mayoría comedias populares, casi hasta se podría decir que hacía de él mismo y aunque algunos le pudieran reprochar la falta de papeles serios o películas con directores más reputados, lo cierto es que un repaso por ella nos trae infinidad de títulos divertidos, comedias que daban dinero y que a pesar de los años siguen recordándose, de ahí que estén en diversas plataformas y gran parte de ellas se editarán en DVD.
Su época de más fama en el celuloide fue a mediados de los 50 y en los 60, Aunque él ya debutara en 1944 en un papel sin voz en Eugenia de Montijo, al año siguiente ya tendría uno breve pero con voz en Los últimos de Filipinas (1945), y Luis Lucia le da su papel primero de protagonista en Dos cuentos para dos, directores como Florián Rey en La cigarra, Rovira Beleta en 39 cartas de amor cuentan con él. En 1950 comienza a tener popularidad gracias a la adaptación de la zarzuela La revoltosa que dirige José Díaz Morales y comparte protagonismo con una joven Carmen Sevilla.
Seguramente, Los tramposos la habrán visto más de una vez parte de mis lectores, es una de las comedias más emitidas por televisión, al menos hace algunos años, reconozco que ando lejos de las parrillas actuales. Como suele pasar en el cine español de la época y más hablando de este director, la mayoría de los críticos no alabó este trabajo, se la tildaba de una comedia mediocre que había envejecido ya bastante, solo hace falta mirar las hemerotecas de los días en que la emitían.
Un dato algo escondido de Los tramposos es que en el guion
colaboró Luis García Berlanga a pesar de que no aparece acreditado, su éxito y que a pesar de sus casi ya 65 años siga programándose es que parte de un tema muy español que no es otro que la picaresca, y si a
está le añadimos comicidad, el éxito está más o menos asegurado. Aparte de
Berlanga, en el guion contábamos con José Luis Dibildos y Miguel Martín, cuyo
argumento también era de ellos, suponía ya ese cine español de la tercera vía.
Estrenada el 2 de noviembre de 1959, además de la pareja protagonista teníamos
a un joven Antonio Ozores, Laura
Valenzuela, José Luis López Vázquez, Manuel Gómez Bur y también el reputado
José María Rodero que no acabó de cuajar en el cine como en el teatro, aquí aparecía
con la que era su esposa Elvira Quintillá.
Tiene la película cierto paralelismo con las comedias italianas del momento, recordemos Rufufú. aquí es evidente que el argumento tenía que ir combinado con cierta moralina y sentido del arrepentimiento, pero a pesar de estos giros inevitables, la película refleja el aire de miseria y la sociedad del momento, la cual tampoco es que haya cambiado mucho actualmente. A pesar del desprestigio que tenía Lazaga en las revistas del momento, salvo el "Film Ideal" en ocasiones, sí que varios críticos destacaron el trabajo del actor, Alfonso Sánchez llegó a escribir que en Hollywood sería un actor con éxito y José Luis Guarner dijo que era “una película de una vitalidad tan desbordante que consigue hacer olvidar pequeños defectos como rupturas de tono, etc. de que adolece en algunos momentos."
Sin llegar a ser una notable película, en cualquier momento
podemos disfrutar de ella, sonreír y disfrutar de este gran cómico que era Tony
Leblanc.


