Los elevados costes de las producciones animadas dificultan su producción, es algo evidente. Estela Films renunció a su segundo proyecto de animación y el cine infantil español comenzará a discurrir por otros senderos, especialmente por los llamados “niños prodigio” y aquí hay que ser justos y citar a un director Luis Lucia, que irá apareciendo con frecuencia porque fue el que más impulsó este tipo de películas, aparte de descubridor de niños prodigio y actores de renombre.
En 1953 rodó Jeromín que supuso el debut de Jaime Blanch, probablemente el primer niño más popular del cine español con permiso, claro está, de las primeras apariciones de Carlos Larrañaga. La película era una biografía que abarcaba la infancia de Don Juan de Austria, hijo natural de Carlos I (1517-1556). La película estaba basada en una obra del Padre Coloma que se leía mucho en los colegios y respondía al interés del régimen de mostrar la historia de cierto pasado imperial con las connotaciones típicas de la época, pero que conviene revisar sin prejuicios porque fílmicamente era y es una película bastante recomendable.
Otros niños que fueron saliendo y que tuvieron cierta popularidad fueron Miguelito Gil (Recluta con niño de Pedro L. Rámirez) o Miguel Ángel Rodríguez (Un traje blanco de Rafael Gil) ambas de 1956.
Se trataba de un cuento homónimo de José María Sánchez Silva y que fue dirigido por Ladislao Vajda, un gran director que con él realizó también la excelente Mi tío Jacinto (1956) y Un ángel pasó por Brooklyn (1957). La película nos hacía llorar y también reír con esas inocentadas a los frailes, también nos daba miedo aquella escalera que conducía a aquel Cristo.
Una canción que salía en medio de la película repasaba la vida de Marcelino en el convento, quizá algunos de ustedes no la tengan en su DVD, una chapuza en una edición cortó trozos, este problema también pasó con la de Mi tío Jacinto que se olvidó de una escena del final y fundamental.
Mi tío Jacinto era una película bastante dura, aunque en las promociones parece que nos digan que es una comedia, nada parecido con la realidad. Es un filme que nada tiene que envidiar a ese neorrealismo italiano como el que hizo Vittorio de Sica, para mí una obra maestra y su mejor actuación. Pablito Calvo y Antonio Vico, como sobrino y tío lograban llegar al espectador con su sensibilidad y ternura.
Con Un ángel pasó por Brooklyn (1957) se recuperaba un tono más de comedia y se le añadía cierto toque fantástico que en su momento chocó y no fue bien visto, pero con los años la película se fue reivindicando. Contaba con Peter Ustinov en el reparto y se ve con mucho agrado
Pablito Calvo había nacido en 1949 en Madrid, actuó después en otras películas que no tuvieron el mismo eco: Alerta en el cielo (1961) de Luis César Amadori, Dos años de vacaciones (1962) en la que ya no era protagonista a pesar de anunciarlo así, y que adaptaba una novela de Julio Verne rodada en la Costa Brava, los años habían pasado y estaba ya muy crecido. En Italia se había hecho también muy popular e hizo con el cómico Totó la película Totó y Pablito (1958) que ahí llamaron Totó y Marcelino.
Una película en Argentina, Barcos de papel (1963) supuso su último trabajo, ya que no quiso seguir en el cine con otro tipo de papeles ya adultos. Falleció repentinamente el 1 de febrero de 2000 con solo 50 años víctima de un derrame cerebral. He encontrado este muy buen vídeo de Pablito en los cines de Cartagena y como homenaje lo pongo.
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