Hoy homenajeo a José Luis López Vázquez con una de sus películas que más me gustan y que no se suelen citar, vamos a repasar su trayectoria:
Inició su carrera en el teatro amateur en 1939, y además de
interpretar, trabajaba la escenografía. 7 años más tarde ya debutaría como
actor profesional en el Teatro María Guerrero con obras como El anticuario o La
dama boba. En el cine comenzó siendo diseñador de vestuario, colaborando con
grandes como Rafael Gil y seguiría en el teatro en las compañías de Conchita
Montes y de Alberto Closas, al que siempre recordaba con agradecimiento por
confiar en él.
En el programa A fondo de Joaquín Soler Serrano en una entrevista al actor, este se lamentaba del tipo de humor en España que tildaba de sarcástico, socarrón, tenebroso y añadía que es un país que, aunque se piense lo contrario, carece de sentido de este, lamentaba no poder haber ahondado en el humor inglés, negro… Black Story se podría englobar en el tipo que él quería, va bastante más allá de lo que eran los argumentos de las denominadas, muchas veces injustamente, españoladas.
En ella el actor interpreta a un escritor que comienza a
imaginarse las situaciones que escribe como aquel Walter Mitty, salvo que escribe novela negra y está harto de
que su mujer le esté engañando con un hippy, él a la vez está enamorado de su
secretaria. Tanto él como su mujer se odian y planean eliminarse, aunque las cosas no
saldrán como se esperan…
Primero de todo, hay que decir que desde el primer minuto
hasta el último la película es una broma y como tal hay que verla, el humor
negro y más en los tiempos actuales no suele gustar a según qué sensibilidades,
sin embargo es sorprendente cuando estos argumentos aparecen en películas
serias de intriga y nadie pone el grito en el cielo.
La segunda cuestión es la de analizar bien la crítica que detrás de esta broma hay, ridiculiza tanto al hombre como a la mujer, burló la censura hábilmente, pues es una crítica a la supuesta fidelidad del matrimonio por lo que también nos vendrá a la mente, aunque ahí se aborda de otra manera y con otros esquemas, esa gran comedia de Richard Quine maltratada por sus desconocedores que la critican solo al leer el título en vez de verla toda y que se llamaba: ¿Cómo matar a la propia esposa?.
Hay toda una
serie de frases geniales como cuando él pregunta a su amigo: "¿Soy anormal?" Y le
contesta: “Soportas como puedes el matrimonio, eres normal”. La mujer de él
interpretada magníficamente por Analía Gadé se llama Beatriz , tanto ella como
él son viudos y se conocen riendo en el cementerio mientras van a ver las
tumbas de sus respectivas parejas en una escena que retrata la filosofía del
tema. Piensen que estamos en 1971 y mostrar estas imágenes no era nada fácil, no se admitía reírse de algo como la muerte y mucho menos de los muertos. Por ejemplo, en una película que nada tiene que ver con esta dirigida por Clint Eastwood y que se titulaba Infierno de cobardes de 1973 se tuvo que añadir una frase en el doblaje para que la censura diese su visto bueno sobre el tema.
La escena de cama que se nos presenta no es la típica que
podríamos esperar, tanto ella como él dicen que se quieren mientras cada uno
está pensando en sus ligues, ella con un hippy interpretado por Manuel de Blas
y él con su secretaria interpretada por una Paca Gabaldón de cuando era Mary
Francis. Hay dos personajes secundarios que nutren la historia, una es la tía
de ella, genial Mari Carmen Prendes también como escritora de tercera de
novelas de intriga que tiene un odio hacia los hombres que los lleva a matar en
casi todas sus novelas, magnifica cuando recuerda sus estadísticas, y otro es el amigo de él, un Rafael Alonso como
psiquiatra.
El humor y más hacia la mitad se vuelve más negro, incluso roza el surrealismo y llega a parodiar el cine de terror, se
produce una curiosa disyuntiva entre lo real y lo imaginado, el argumento juega
mucho con esto y también usa mucho el slapstick con situaciones delirantes que provocarán
carcajadas, sin querer desvelar nada, es genial cómo acaba el personaje.
Ýa aviso de que la película tiene sus imperfecciones, aunque
tampoco pretende ser una joya de coleccionista. Lazaga en 1971 dirigió nada
menos que 5 películas, de ahí que en más de una ocasión los montajes o
ciertas tomas fueran algo descuidados debido a las exigencias de poder estrenarla a tiempo, ello en parte contribuyó a que no fuese reconocido como uno de los grandes, a pesar de que mereció mucho más, pues mérito tiene rodar tantas películas, tener éxito y en más de una llegar al notable como es el caso.
Gran cinéfilo, aquí se permite homenajear más de una película, para ello cuenta
con el guion de Santiago Moncada que combinaba por entonces comedias con películas
de terror italianas, y del que hablé en este blog cuando me referí a la
biografía de San Juan de Dios dirigida por Miguel Picazo (ver aquí).
La película no es fácil de hallarla, aunque hace algunos años si se
emitía bastante, en las plataformas no me ha parecido verla y al ser
políticamente incorrecta no creo que la pasen por televisión. En DVD sí se
editó por Filmax y aun la podrían encontrar, aunque ya son
las últimas unidades, o sea que si la encuentran no lo duden y denle una oportunidad.
En fin, que he querido rendir homenaje a un grande como José
Luis López Vázquez, que aquí también cantaba, y en uno de sus papeles en los que de bien seguro se
encontró cómodo. Lástima que quizá sea cierto lo que decía en la entrevista y seamos un país sin humor o de mal humor, de ahí que Black Story solo la recordemos cuatro gatos.
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