15.1.26

Las siete vidas del gato (Pedro Lazaga, 1971)

 

Las siete vidas del gato es una adaptación de la obra de Jardiel Poncela realizada por Pedro Lazaga con Juanjo Menéndez y Esperanza Roy

Es común la percepción de que el talento de Jardiel Poncela no fue bien aprovechado en el cine, a pesar de que él escribió guiones y amaba la comedia hollywoodiense, sus obras en el celuloide no tuvieron la trascendencia esperada, aunque revisiones posteriores puedan hacer cambiar la opinión. Sin duda la que más eco tuvo fue la adaptación que realizó Rafael Gil de Eloísa está debajo de un almendro en 1943 y las dos versiones de Los ladrones somos gente honrada por Ignacio F. Iquino en 1942 y P.L. Ramírez en 1958..

El realizador Pedro Lazaga en los 70 llevó a cabo dos adaptaciones, una es la que traigo hoy Las siete vidas del gato y al año siguiente Blanca por fuera, rosa por dentro. El texto estrenado en 1943 era una de esas comedias "sin corazón" como las llamaba Jardiel y no es de sus obras más recordadas a pesar de que fue estrenada con éxito en su día. Las denominaba así porque eran altamente humorísticas, pero sin una poesía subyacente, ejemplos válidos del arte deshumanizado que preconizaba Ortega y Gasset, otras de este grupo serían Angelina o el honor de un brigadier (1934), Madre (El drama padre) (1941) o Los habitantes de la casa deshabitada (1942).

El argumento narraba como en los últimos setenta años, una maldición caía sobre la familia Arriaga que a lo largo de los años, hasta seis mujeres de la saga habían sido asesinadas por familiares en lo que se conoce como crímenes pasionales y un gato negro siempre aparecía en la escena del delito. La última representante de la saga, Beatriz, contrae matrimonio con Guillermo, pero este, temeroso de no poder sustraerse a la maldición, la abandona en plena boda porque descubre que ambos son parientes lejanos.

Lazaga escribió el guion también en colaboración con Luis G. De Blain que dieron notables trabajos como la que en su momento traté de Black Story, la combinación de humor negro, terror, Agatha Christie y sátira familiar dieron un producto no muy bien aceptado por la crítica que tampoco acababa de valorar bien la obra teatral, así en el ABC del 14 de marzo del 71 Antonio de Obregón escribía: "Se ve mucho el teatro, pero hubiera sido preferible que se viese más porque, entonces, hubiese quedado la comedia como era, y no era más que regular”. Tres años antes se había filmado para el Estudio 1 de TVE.


Pero la profesionalidad de Lazaga quedaba bien patente en su dominio del lenguaje cinematográfico con sus habituales zooms, planificaciones y montaje vibrante. A todo ello se sumaba un gran reparto del que se exprimía bien la comicidad de todos ellos, por un lado un Juanjo Menéndez brillante en su caracterización, una Esperanza Roy espléndida, aunque con alguna que otra escena subida del tono habitual de la época y que hoy se ve innecesaria. Por otra parte un divertidísimo Antonio Ozores, José Luis Coll con algo más de protagonismo del habitual y sin Tip y qué decir de las espléndidas María Luisa Ponte y Mari Carmen Prendes. En papeles más secundarios estaban ya uno veteranos Carlos Muñoz y Jorge Rigaud o la estadounidense Patty Shepard y la argentina Rosanna Yanni.

Pero el que creo que tiene mejor papel es el mayordomo encarnado por Valeriano Andrés con una serie de situaciones divertidas y unos diálogos hilarantes que provocan la carcajada, por cierto me recordó al mayordomo de Un cadáver a los postres de Neil Simon, todo ese diálogo del “señor “ es calcado. Es de esos actores secundarios habituales en teatro, cine y televisión que tan brillantemente elevaban toda obra.


Entre los defectos de la película está quizá el de un exceso de truenos y relámpagos o haber profundizado más en ciertas situaciones, pero era evidente que todo tenía que encajar en una duración standard de 90 minutos y sin que la censura viera más allá, quizá por ello se etiquetaban estas adaptaciones como un Jardiel domesticado sin la acidez del texto teatral.

Lastimosamente, poco Jardiel Poncela vimos en el cine luego, aparte de la ya citada Blanca por fuera, rosa por dentro. Rafael Gil lo haría en 1971 con otra versión de Las cinco advertencias de Satanás y José María Elorrieta con otra de Usted tiene ojos de mujer fatal en 1972. Es evidente la deuda del cine español con el autor.

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