El realizador Ignacio F. Iquino logró en 1948 una de sus realizaciones más ambiciosas, a partir de la leyenda del tamborillero del Bruch construir una película sobre la Guerra de la Independencia que dio títulos tan famosos como El abanderado (1943), Agustina de Aragón (1950), Lola, la piconera (1955) o Carmen, la de Ronda (1959).
El argumento giraba en torno a Blas (Carlos Agostí) que es acusado de colaborar con el ejército francés, provocando que la gente del pueblo lo tache de traidor. Poco a poco, y sin él quererlo, se ve envuelto en la causa rebelde por la independencia, ayudando a Montserrat (Ana Mariscal) a liberar a su padre, que se halla prisionero de los franceses y después, uniéndose a la causa en la batalla del Bruch. Conviene señalar que a pesar del título, el niño y el tambor no son los protagonistas, sino un pretexto.
Iquino con un presupuesto alto, algo no habitual en él, pero que no llegaba al rango de Cifesa o Suevia, se distanciaba del cartón-piedra rodando en escenarios naturales y con Montserrat como protagonista, mostrando una evolución psicológica de los personajes y una frescura narrativa que desembocaba en una espectacular batalla final entre los somatenes y las tropas invasoras, Mención especial también para todas las angulaciones de cámara, superposición de imágenes, etc. que el director dominaba tan bien y que algún día se le tendría que reconocer que fue de los que más sabía de cine de nuestro país.
"El otro día fui a Madrid, a la Filmoteca Nacional, para repasarla, y me di cuenta de que soy un director de cine buenísimo. La protagoniza Ana Mariscal y aun hoy hace llorar. Y hace llorar de emoción, no de asco. Es un filme vital y muy catalán. No creo que introduzca muchas modificaciones." Esto declaraba cuando el proyecto de un remake en un principio se le encargó, pero que acabaría siendo Jorge Grau quien la dirigiese. (El Periódico, 27-1-81)
La Dirección General de Cinematografía la calificó de "Interés Nacional" y contó con la colaboración del Ejército para rodar la batalla. Se enfatizaba el tono patriótico con frases como: "al pasar los años ha de quedar grabado como gesta heroica en el glorioso libro de la historia de España". Para la escena del fusilamiento se recreaba la famosa pintura de Goya del fusilamiento del 3 de mayo.
Y como han podido leer, Iquino decía que su film era "muy catalán", aparecía el Virolai, la Cançó del Traginers o Els tres tambors, había algunas frases en lengua catalana y quizá hasta algunos vean una segunda lectura cuando se gritaba: "Visca la Independència".
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| Carlos Agostí |
Hoy en día es una película no muy accesible, poco valorada por aquello de "producto de la época..." y prácticamente desconocida con una copia que acusa en varias escenas la falta de fotogramas, pero a pesar de los problemas, su visionado es altamente recomendable para los amantes del cine.
BIBLIOGRAFÍA:
PÉREZ PERUCHA, Julio: Antología del Cine Español (1905-1995) Ed.Cátedra/Filmoteca Española. Madrid, 1997


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