Tres jueves hay que relucen más que el sol: Jueves Santo, La ascención y El Corpus. Ustedes me dirán por qué lo digo, porque hoy es jueves de Corpus y en la película que toca, vemos la procesión en Toledo.
En su momento fue un espectacular éxito de taquilla, nada menos que 2.845.300 espectadores, excelente año para el cine español que también barrió con La residencia de Narciso Ibáñez Serrador. Se dice que una de las causas fue que Elisa Ramírez mostraba el primer seno desnudo en una pantalla española, la coartada culturalista burlaba la censura de entonces. Sin embargo, resulta injusto, como suele pasar, reducir su fama y éxito a eso.
Su director había ya mostrado sus buenas dotes con su
versión de tan grato recuerdo de El lazarillo de Tormes (1959) que ganó el Oso de oro
del Festival de Berlín contra todo pronóstico, ya anteriormente había rodado
títulos interesantes como el policíaco ¿Crimen imposible? (1954) (en la que utilizó aquel tema de Charles
Williams que Billy Wilder popularizaría en El apartamento) o el guion de La gata (1956) que
dirigió Margarita Alexandre con Rafael María Torrecilla. En 1962 rueda la que
quizá sea su mejor película con permiso del Lazarillo, Cerca de las estrellas,
película que merece ser reivindicada. Sin embargo, no conseguía el favor de la
taquilla y tuvo que esperar esta adaptación de la obra de Fernando de Rojas
para reencontrarse con ella.
Para preparar La celestina contó con el soporte del filólogo
Manuel Criado de Val, se mantuvo el estilo en el diálogo, cada uno hablaba a su
manera según el estrato social. Para respetar aun más sus orígenes se dividió
toda en actos, aunque no fueran los mismos que en la novela.
Uno de los aspectos que más llama la atención es la acción
del lugar que en la novela no se detallaba, aquí Ardavín se decantó por Toledo,
el director declaraba que la ciudad de las tres culturas era la más adecuada para
una pasión tan escondida y que la condición de converso de Calixto era lo que
llevaba al secretismo de sus amores y dificultaba el matrimonio. Sin embargo,
la reducción de presupuesto provocó que tuviera que diseñar los interiores en
el estudio, el mismo Ardavín fue estilista aquí.
A pesar de que su trabajo era tan alabado como
menospreciado, leyendo las críticas podemos encontrar desde que es una de las obras
más "kitsch" del cine español o que es justo lo contrario. Respecto a este tema y a nivel personal, confieso que la primera vez que la vi estaría de
acuerdo con los primeros, pero luego y al conocer más a fondo a su director me desligo
totalmente de lo que pensaba.
![]() |
| Amelia de la Torre. Fuente: RTVE |
Como Calixto teníamos a Julián Mateos, el cual resultaba
algo más mayor que en la obra sin que por ello renunciara a una muy buena interpretación
ardorosa, exaltada y totalmente de loco enamorado. En el rol de Melibea se
contó, como hemos citado antes, a Elisa Ramírez cuya actuación se identificó
bastante con su personaje.
Volvamos a fijarnos en los interiores, apreciaremos cuadros
de pintura italiana y española, de Berruguete especialmente. Más de un plano
nos evocará a Fra Angelico o a Brueghel. Este estilo se comparó con el llevado
a cabo por Laurence Olivier en Enrique V, pero probablemente el éxito que
estaba teniendo Romeo y Julieta de Zeffirelli le llevó a utilizar una banda
sonora con instrumentos de la época y aprovechar al máximo cualquier efecto
sonoro, desde una campana hasta el canto litúrgico.
![]() |
| Fuente: Celestinavisual.org |
La intención era la de ser fiel a la obra, ello no quita que el director se tomara ciertas licencias en cuanto el desarrollo de las escenas, por otra parte, algo inevitable cuando una obra se adapta para el lenguaje cinematográfico tal y como hemos visto en otras ocasiones en este blog. De todas maneras, nada que ver con los intentos de modernización de la versión de Gerardo Vera.
.jpg)
.jpg)
%20Calisto%20y%20Melibea.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario