Hoy recordamos a la gran Concha Velasco escogiendo
una de sus películas de las que no se habla tanto, pues se suelen citar más, cuando se recuerda su carrera, las colaboraciones con Pedro Olea, su excelente
recreación de Santa Teresa de la mano de Josefina Molina o su etapa con Sáenz
de Heredia, el director que le dio gran popularidad cuando la puso a cantar la chica yeye
en Historias de la televisión, de él son también las mejores películas de su
tándem con Manolo Escobar o su salto hacia papeles dramáticos con Los gallos de
la madrugada para dejar de ser Conchita.
1975 fue un año fue muy prolífico para la actriz,
nada menos que siete películas, entre ellas su actuación más querida según confesó en un homenaje en la Filmoteca de Cataluña: Pim,
pam, pum... ¡fuego! de Olea y títulos nada desdeñables como Las bodas de Blanca de
Francisco Regueiro, Mi mujer es muy decente, dentro de lo que cabe de Antonio
Drove o El love feroz de José Luis García Sánchez.
Concha interpreta a una chica de pueblo que acaba convirtiéndose
en una prostituta, nos va narrando su vida y ese mosaico variopinto de hombres con
los que va saliendo. Sé que puede parecer una película vulgar y no apta para
ciertas sensibilidades feministas, obviamente no la voy a calificar de
progresista, pero conviene situarse en los años de la novela y de la película y
ya que Lazaga tuvo esa audacia al dirigirla, convendría dejar paso a la
inteligencia para analizarla como se debe y no ir con los prejuicios típicos.
Al disponer de un buen material con este libro, supo sacar
esa influencia italiana al máximo y que tenía en bastantes de sus comedias,
aunque teniendo que esconderla por la censura. Su filme es más parecido a
los de Pietro Germi o Mario Monicelli, activa notablemente en todo su metraje
las contradicciones entre los actores y ella a la que explota bien con una de
sus actuaciones más memorables en las que va cambiando de registro sin perder
la credibilidad, ahí la tenemos como una chica ingenua y cándida o caricaturizando
su oficio, me recuerda a la Giulietta Massina de Las noches de Cabiria que
tanto alababa.
Detrás de todo ese humor hay la crítica contra los
acondicionamientos sociales que lleva a una mujer a acabar siendo eso, estamos
pues en una comedia que más de uno sin verla la tachará de machista, casposa y
vulgar, algo totalmente injusto. Hay además, y siguiendo con ese toque italiano,
aspectos neorrealistas y la inserción de escenas más dramáticas.
En el reparto tenemos a varios de los grandes: Antonio
Ferrandis, Francisco Algora, Fernando Fernán Gómez…todos ellos perfectamente dirigidos
por un Lazaga que dotaba de un ritmo vertiginoso, tan característico en él, la
acción. La propia Concha Velasco siempre tuvo palabras de cariño hacia él y que los actores que trabajan con él le querían.
La película en pleno 1975 tuvo sus bueno números, aunque se
quedó a las puertas del ansiado millón de espectadores, Lazaga era repudiado
por muchos críticos, incluso en un festival de Molins de Rei en el que se le quiso
homenajear tuvo él mismo que declinar porque se le tachaba de director de época
franquista y no quería perjudicar. El film conoció una secuela Fulanita y sus menganos, aunque Concha
fue sustituida por Victoria Vera y según contaba la actriz, un productor de varias
salas la había vetado por haber apoyado una huelga de cines y presionó para que
no la protagonizara. La secuela recaudó la mitad y no tenía tanto ingenio, a pesar
de seguir contando con Lazaga.
No he podido hallar ningún vídeo de alguna escena, la tenía
en DVD y tuve la mala pata de que el disco estaba defectuoso, aunque la pude
visionar de aquella manera hará unos 10 años. Desde estas líneas mi
recomendación y que este título pudiera hallarse de manera más accesible ya
fuera en plataformas como FlixOlé o reeditando el DVD que aun se podría
encontrar por internet a precios de escándalo.



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