21.12.25

La cesta (Rafael J.Salvia 1965)

 

La cesta es una comedia navideña con Antonio Garisa y Lina Morgan

Aprovechando la cercanía de las fechas navideñas, traigo hoy una de esas comedias olvidadas y que su revisión permite pasar un rato de lo más agradable, se trata de La cesta dirigida por Rafael J. Salvia, otro talento injustamente poco o nada reconocido y con un reparto que nos permitía disfrutar de un Antonio Garisa aquí en papel protagonista, de los pocos que tuvo

La acción acontece en el pequeño pueblo de Moral del Río donde la nueva comisión de fiestas decide rifar una cesta de Navidad el día de Reyes para recaudar dinero para las fiestas de San Roque del año siguiente. En la sabrosa cesta se incluye además un décimo de lotería de Navidad, que finalmente resulta premiado con "el Gordo" días antes del sorteo. Este hecho revolucionará a toda la población, incluso a don Carmelo, el rico del pueblo, que tratará de aprovecharse de la oportunidad monetaria.



La película bebía de todo un género popular en la década anterior a raíz del éxito de Bienvenido Mr. Marshall: la comedia costumbrista rural. El problema de La cesta es que este tipo de guiones ya se consideraba desfasado y se le reprochaba cierta linealidad sin abordar segundas lecturas. Así en el ABC del 6-IV-1965 Gabriel García Espina escribía: "La cesta se queda en un ensayo cómico y a menudo particularista y asainetado, que le sirve a la medida a Garisa para el dibujo de su propia caricatura"

Pero sinceramente en esa simplicidad estaba su mayor virtud, con ya sesenta años de su realización, nos permite adentrarnos en los tipos, ambientes, virtudes y pasiones de un pequeño pueblo con sus esperanzas e ilusiones. En ese tono ligero con fondo humano también se mezclaba comedia con reflexiones sociales con un toque también a lo Frank Capra, por otra parte los personajes están bien definidos con un ritmo fluido.

Destaca la interpretación de Lina Morgan cuando empezaba a ser famosa y aportando su característico estilo cómico y gestual, la actriz sustituyó a última hora a Elena María Tejeiro. También en un principio, el film iba a ser dirigido por Manuel Mur Oti y en vez de Garisa, el protagonista sería José Bódalo. S rodó entre el 21 de junio y el 23 de agosto de 1963 en Mora de Rubielos (Teruel) y Alcalá de Henares.


El guion era de Jaime García-Herranz, que además de guionista, era autor teatral y ocasional actor. Había nacido en Valencia el 21 de octubre de 1902 y falleció en el pueblo antes mencionado donde transcurre la acción el 14 de agosto de 1966. Títulos como ¡A mí la legión! (1942) Misión blanca (1946) Truhanes de honor (1950) Orgullo (1955) Ángeles sin cielo (1957) Un rayo de luz (1960) llevaban su firma, como ven gran diversidad de géneros. Al tener estos finalidades patrióticas y consideraciones morales no fueron debidamente reconocidos y su perfil es considerado bajo.

En fin, vale la pena revisar La cesta y adentrarnos y redescubrir la carrera de Rafael J. Salvia con comedias maravillosas como Aquí hay petróleo (1955), Manolo, guardia urbano (1957) o Las chicas de la Cruz Roja (1958).

BIBLIOGRAFÍA:

GARCÍA ORTS, Jesús: Lina Morgan: de Angelines a Excelentísima Señora. Ed. Club Universitario. 2015, Madrid.

3.12.25

El tambor del Bruch (Ignacio F. Iquino, 1948)

El tambor del Bruch es una película de Ignacio F. Iquino


El realizador Ignacio F. Iquino logró en 1948 una de sus realizaciones más ambiciosas, a partir de la leyenda del tamborillero del Bruch construir una película sobre la Guerra de la Independencia que dio títulos tan famosos como El abanderado (1943), Agustina de Aragón (1950), Lola, la piconera (1955) o Carmen, la de Ronda (1959).

El argumento giraba en torno a Blas (Carlos Agostí) que es acusado de colaborar con el ejército francés, provocando que la gente del pueblo lo tache de traidor. Poco a poco, y sin él quererlo, se ve envuelto en la causa rebelde por la independencia, ayudando a Montserrat (Ana Mariscal) a liberar a su padre, que se halla prisionero de los franceses y después, uniéndose a la causa en la batalla del Bruch. Conviene señalar que a pesar del título, el niño y el tambor no son los protagonistas, sino un pretexto.

Iquino con un presupuesto alto, algo no habitual en él, pero que no llegaba al rango de Cifesa o Suevia, se distanciaba del cartón-piedra rodando en escenarios naturales y con Montserrat como protagonista, mostrando una evolución psicológica de los personajes y una frescura narrativa que desembocaba en una espectacular batalla final entre los somatenes y las tropas invasoras, Mención especial también para todas las angulaciones de cámara, superposición de imágenes, etc. que el director dominaba tan bien y que algún día se le tendría que reconocer que fue de los que más sabía de cine de nuestro país.


"El otro día fui a Madrid, a la Filmoteca Nacional, para repasarla, y me di cuenta de que soy un director de cine buenísimo. La protagoniza Ana Mariscal y aun hoy hace llorar. Y hace llorar de emoción, no de asco. Es un filme vital y muy catalán. No creo que introduzca muchas modificaciones." Esto declaraba cuando el proyecto de un remake en un principio se le encargó, pero que acabaría siendo Jorge Grau quien la dirigiese. (El Periódico, 27-1-81)

La Dirección General de Cinematografía la calificó de "Interés Nacional" y contó con la colaboración del Ejército para rodar la batalla. Se enfatizaba el tono patriótico con frases como: "al pasar los años ha de quedar grabado como gesta heroica en el glorioso libro de la historia de España". Para la escena del fusilamiento se recreaba la famosa pintura de Goya del fusilamiento del 3 de mayo.


Y como han podido leer, Iquino decía que su film era "muy catalán", aparecía el Virolai, la Cançó del Traginers o Els tres tambors, había algunas frases en lengua catalana y quizá hasta algunos vean una segunda lectura cuando se gritaba: "Visca la Independència".


Carlos Agostí, actor protagonista de El tambor del Bruch (1948)
Carlos Agostí
Como curiosidades, el rodaje se alargó más de la cuenta porque Ana Mariscal sufrió una pleuritis y se contrató a una doble, al recuperarse había engordado y se tuvo que evitar en el montaje errores de "racord". Su protagonista Carlos Agostí fue un galán de la época recordado en papeles secundarios por filmes como Espronceda (1945) o En un rincón de España (1949), posteriormente se mudó a México donde siguió trabajando, pero que, como ven en la carátula, el protagonismo se lo llevaba José Nieto que encarnaba al prometido afrancesado de Montserrat y que volvía a reunir a los dos protagonistas tras Raza (1942).El niño, que como hemos dicho, sale sorprendentemente poco, se llama Enrique Magalone y una prueba más de la visión comercial de su autor es que en Barcelona la estrenó el 27 de abril del 1948, día de la Virgen de Montserrat. La crítica la recibió bastante bien, así en el ABC del 2-6.-48 leíamos que cumplía con "intentar recoger en el celuloide una página gloriosa de nuestra guerra de la Independencia, propósito que en parte ha logrado con dignidad artística".

Hoy en día es una película no muy accesible, poco valorada por aquello de "producto de la época..." y prácticamente desconocida con una copia que acusa en varias escenas la falta de fotogramas, pero a pesar de los problemas, su visionado es altamente recomendable para los amantes del cine.

BIBLIOGRAFÍA:
PÉREZ PERUCHA, Julio: Antología del Cine Español (1905-1995) Ed.Cátedra/Filmoteca Española. Madrid, 1997

28.11.25

Contrabando (Contraband in Spain, Lawrence Huntington, Julio Salvador, 1955)

 

carátula del film Contrabando, Contraband in spain
Hoy traigo una coproducción con el Reino Unido, aunque las más numerables fueron las realizadas con Francia e Italia, hay una serie de títulos bastante interesantes en los 50 como La princesa de Éboli (Terence Young,1955) Billete para Tanger (César Fernández Ardavín, Ted Laversuch, 1955) o Pasaporte al infierno (Cecil H. Williamson, 1956). Contraband in Spain fue dirigida por Lawrence Huntington y Julio Salvador, en los créditos se especifica que uno era para la versión inglesa y el otro para la española, fue la primera coproducción de Balcázar y se cuestiona cuál fue la participación entre ambos países.

Así podemos leer que "la principal originalidad es que el país coproductor es el Reino Unido, con el cual no debían estar muy claros los criterios de colaboración ya que tanto esta como otras (por ejemplo, la contemporánea La princesa de Éboli) ignoran a la sedicente productora española en las copias distribuidas en el extranjero". El cineasta Josep Maria Forn que colaboró en la segunda unidad, decía que Salvador no intervino para nada en el rodaje. Su labor sería la de supervisar el guion, aun estaba presente el éxito de su mítica Apartado de correos 1001 (1950) y el esquema dele cine negro barcelonés se trasladaba al cine británico.

Por otra parte, las coproducciones siempre eran objeto de controversias, rodar en España salía mucho más barato y para recibir créditos se contaba con una participación más virtual que real, testaferros que acreditaban funciones que no llevaban a cabo. Tampoco se investigaba mucho sobre ellas ya que estas coproducciones facilitaban la apertura de España al exterior. Al repasar los créditos de la versión española aparecen nombres como los de Enrique Branchelo (Don Quijote de la Mancha (1948)) en los decorados, Federico G. Larraya (habitual director de fotografía de Salvador), Ramón Biadiu en el montaje o Luís Trias de Bes adaptando los diálogos al español. Donald en el ABC del 23-8-55 escribía: "la labor de los españoles  en ella nos parece mínima y nos atreveríamos a decir que apenas han contribuido al desdichado empeño".

La trama era algo ramplona: Un agente del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos se dirigía a la frontera franco-española para atrapar a unos contrabandistas y falsificadores que habían asesinado a su hermano que formaba parte de la banda. Lo ayudará una cantante de la que se enamora. Protagonizada por Richard Greene muy famoso en su país natal por la serie de Robin Hood, su principal atractivo era ver a una Anouk Aimée que salía sin su apellido y que cantaba la canción María Dolores. Destacaba la aparición del siempre eficaz José Nieto y una pequeña colaboración de Conrado San Martín.

A pesar de lo plano del guion argumental, destacaba la ambientación utilizando escenarios reales, vemos una Barcelona de los 50 con una pareja de guardias civiles por ella, la Plaza Real, la de Adriano (era habitual rodar por la zona alta en los policíacos barceloneses). Por otra parte, se enfoca más la acción en los diálogos y la tensión atmosférica, un esquema habitual en Julio Salvador. Hay también algún ligero toque de comedia, ele director fue un camaleón en los géneros, desde cine social en Sin la sonrisa de Dios (1955) o la comedia popular en Ya tenemos coche (1958).



Por otra parte, se rodaron escenas en Blanes, el primer pueblo de la Costa Brava, en aquellos años la reputación crítica de Pandora y el holandés errante rodada en Tossa de Mar llevó a descubrirla, en dicha localidad acababa de rodarse Decameron nights con Joan Fontaine y aquí podemos ver las arcadas de la calle ancha (carrer Ample) o la iglesia de Malgrat de Mar.


Contrabando fue un fracaso inesperado y un título que se olvidó rápidamente, a pesar de las objeciones presentadas tiene su cierto encanto su visionado para profundizar en ese cine negro barcelonés que tan bien se realizaba. Como curiosidad decir que se utilizó el entonces novedoso Eastmancolor traído de Inglaterra y que Christopher Lee era el narrador en la versión británica.

BIBLIOGRAFÍA:

DE ESPAÑA, Rafael; BABOT, Salvador Juan: Balcázar Producciones cinematográficas. Más allá de esplugues City. UAB, Barcelona, 2005


14.11.25

La tirana (Juan de Orduña, 1958)

 

Carátula de la película La tirana (1958)


Corría el año 1956 y por aquel entonces a Enrique Herreros, que era el manager de Sara Montiel, se le acercó en la fiesta del Sindicato del Espectáculo Juan de Orduña para que leyera dos guiones para ella, uno era el de La tirana, el otro El último cuplé, pasados unos días contacta y le dice que prefería el segundo y acertada estuvo porque el film teniendo todos los ingredientes incluso para mejorar la historia de María Luján fue un film casi que maldito y que hoy apenas se recuerda.

Orduña lo dirigió inmediatamente después en los mismos estudios Orphea de Barcelona y contó con Paquita Rico que estaba a punto de estrenar su mayor éxito como actriz en Dónde vas Alfonso XII junto con el galán Gustavo Rojo. Destacaba una Núria Espert como doncella de la actriz en un papel antipático de malvada, aun no tenía el rango que años después se merecería y luego el otro protagonista masculino era José Moreno (el torero de El último cuplé). Como curiosidad fue el debut en el cine no acreditado de Manolo Escobar.


 

 Pero entre todos, creo que el que mejor actuaba era Pedro López Lagar en su papel de malvado Duque de Fornells, este fue un mítico actor madrileño que se nacionalizó argentino y que había formado parte de la compañía de Margarita Xirgú en Buenos Aires en 1937 representando Rosita, la soltera de Federico García Lorca. La tirana suponía su regreso a España, pero a su productor ejecutivo Fortunato Bernal no le gustó su interpretación.

 

María del Rosario Fernández retratada por Goya
La actriz retratada por Goya
 La película seguía el texto de Antonio Mas-Guindal sobre la actriz sevillana del siglo XVIII María del Rosario Fernández, la primera actriz de los teatros de Corte en el tiempo de Goya que la retrató en dos ocasiones, casada con el actor Francisco Castellanos al que conocían como "El tirano", de ahí que a ella también se la conociera así. Se especializó en personajes trágicos, teatro del Siglo de Oro, Molière, etc...

Precisamente en el film la vemos actuando en Antígona y aparece uno de sus grandes admiradores que no era otro que Leandro Fernández de Moratín interpretado por el televisivo Mario Beut , él dijo de ella que su estilo era fantástico, expresivo, rápido y armonioso. Y sobre Goya decir que es quien acapara los mejores momentos: lo vemos en una plaza de toros, cuando la acoge en su casa tras ser abandonada por Diego y le enseña ahí La maja desnuda, la censura obligó a insertar un diálogo descartando que el modelo era la Duquesa de Alba; luego aparece en la pradera pintando un carnaval donde se recrean unos cuadros vivientes en un largo y bien rodado travelling, en Madrid se recrea El entierro de la sardina y finalmente lo vemos en una fiesta en su casa donde se producirá el desenlace. Estaba interpretado por Virgilio Teixeira doblado por Manuel Cano.


 

 Qué decir que es lo mejor de la película, aunque es de destacar el esfuerzo de Paquita Rico en componer un papel tan complejo y con el que la actriz se reivindicaba. La combinación de cine folclórico, drama de época y cinta de aventuras de capa y espada no acababa de cuajar y eso era debido en gran parte a un mal montaje. Cuando la vean, notarán cortes incluso bastante exagerados de escena, el duelo del final apenas tiene presencia y a eso se suma una duración escasa de 85 minutos para tantos temas interesantes. Probablemente fuese la censura o una autocensura la que provocaron tantas irregularidades, Orduña ya había presentado anteriormente un permiso de rodaje de esta que le fue denegado al presentar objeciones de orden moral.


   


   

 En Youtube, en la página de "Cine Clásico Español (Suspiros de España)", se nos presentan dos finales distintos, uno feliz y el otro trágico, la copia que visioné presentaba el primero y resulta mucho mejor el original:

 

 Todo ello y que para colmo a Paquita Rico se la recordase sobre todo por su siguiente película Donde vas Alfonso XII empolvó una más que interesante película que vale la pena visionar  y que seguramente por la multitud de temas que trata habrá despertado la curiosidad.

 

BIBLIOGRAFÍA:

LÁZARO SEBASTIÁN, Francisco Javier; SANZ FERRERUELA, Fernando Goya en el audiovisual Prensas de la Universidad de Zaragoza, Zaragoza, 2017 (pp.98-103)

7.11.25

Fantasía española (1953)

 

Carátula de la película Fantasía española (1953)


El pasado 13 de agosto hubiese cumplido 100 años uno de nuestros mejores actores, José Sazatornil "Saza, en las crónicas comunes de "corta y pega" solo parece que hubiese protagonizado La escopeta nacional y que Berlanga lo descubriera, en otras un poco más elaboradas citaban Amanece que no es poco y Espérame en el cielo, pero poco más, obviaban una filmografía compuesta por 101 títulos mejores o peores, pero cuya presencia siempre levantaba sus guiones. Fernando Fernán Gómez, Mariano Ozores, Javier Aguirre o José Luis García Sánchez apostaron en darle algo más que una simple aparición como guardia urbano o director de una sucursal bancaria. 

Precisamente a esta lista se añade y seguramente que en primer lugar, la figura de Ignacio F. Iquino que fue quien tuvo la idea de presentarlo con el apodo de "Saza". Corría el año 1953 y decidió darle un papel secundario  a este actor que llevaba desde los 13 años actuando en el teatro como en el "Artesà de Gràcia". La película era Fantasía española y la dirección de Javier Setó que contaba con el equipo habitual de su productor, el malogrado prematuramente Juan Lladó escribía el guion a partir de una historia de Manuel Bengoa que acaba de escribir Brigada criminal y, por otra parte, teníamos a Miguel Lluch en la dirección artística, todo ellos supervisado por un incipiente Pedro Lazaga que se debatía entonces entre un cine de autor con sus colaboraciones con Carlos Serrano de Osma y el popular.




Carátula de la película Fantasía española (1953)
Bajo los cánones de comedia picaresca española, se nos presentaba a dos pillos sin recursos que se hacen pasar por aristócratas y que forman una compañía teatral. Los protagonistas eran Antonio Casal y Ángel de Andrés, una pareja entonces muy popular en revistas de teatro. Destacaba la presencia de María Dolores Pradera y un Paco Martínez Soria que ya había trabajado anteriormente en varias con Iquino (algo que en "Cine de Barrio" lo mismo no saben...). Aparte de Saza, debutaban nada menos que Trini Alonso y Mercedes Barranco.

Como toda producción IFI (Ignacio Farrés Iquino), era hábil en saber llenar las salas a cambio de gastarse poco, en este film se nota que las coreografías no están del todo elaboradas, aunque no por ello son desdeñables, están bien fotografiadas por Emilio Foriscot, Y la trama peca intencionadamente de ingenua con ligeros toques dramáticos y sensibleros, pero, en general, es un producto que entretiene y en pleno 1953 aun con un país bastante empobrecido se agradecía.

La crítica fue bastante beligerante como solía pasar con Iquino a medida que fueron pasando los años, Donald en el ABC del 10-11-53  escribía: Es lamentable que contando con elementos estimables, sobre todo en lo que toca al capítulo de intérpretes, y con una idea, si no encomiable por su originalidad y valor humano y literario, que se podía aprovechar para la realización de una cinta cómica, simpática y ligera, la inhabilidad de unos guionistas, la impericia de un director y un mal gusto general que campea en todo: decorados, coreografía, etc. malogren por completo un film,.

Cabe mencionar el aspecto musical, es de las primeras partituras de Augusto Algueró (otro ilustre nombre que debutó con Iquino en Brigada criminal) con un par de canciones, el resto era de Albéniz (había que estirar el éxito de Serenata española) o la "Danza V" de Granados que antes de Erice y Almodóvar ya se había utilizado, destacaban también las dos piezas de Carmelo Larrea "Los celos y el viento" y "Dos cruces" por María Dolores Pradera.






31.10.25

Puzzle (Lluís Josep Comerón, 1986)

 

Carátula del vídeo de la película Puzzle (1986)

El pasado 15 de agosto cumplía 100 años Lluís Josep Comerón, insigne director y guionista cuya filmografía es actualmente difícil de ver salvo que vayamos a cierta web rusa que no se puede nombrar, ni Cine de Barrio ni Historia de nuestro cine se acordaron de él y en su tierra Catalunya la TV3 ni siquiera programó alguno de sus filmes, algo curioso cuando él trabajó para ella en los 80 como director de la producción externa. Guionista brillante, mucho antes que Tarantino y su Reservoir Dogs estuvo Distrito Quinto de Julio Coll o entre sus realizaciones, la nada menos que alabada por François Truffaut La rebelión de los pájaros. Nadie es profeta en su tierra...

Homenaje a Lluís Josep Comerón en su centenario en Òrrius
Comerón en la actualidad en Òrrius 
Comerón por lo que se sabe, está bien de salud y vive en el pueblo de Òrrius (El Maresme, Barcelona) que le homenajeó con una misa solemne en la que se cantaron cantos litúrgicos escritos por él, el alcalde Xavier Masgrau le entregó una placa en la que se dice: "En conmemoración por el centésimo aniversario de Lluís Josep Comerón i Martín, hijo adoptivo de nuestro municipio, como muestra de admiración y reconocimiento por una vida dedicada a los valores, la sabiduría y la estima por nuestra tierra. El pueblo de Òrrius le rinde homenaje con todo el afecto y gratitud"

Por eso, hoy vamos a recordar una de sus películas, se trata de Puzzle del año 1986 y enmarcada dentro del género del cine negro y en la más pura tradición del cine policiaco barcelonés, Comerón antes de dirigir, escribió una serie de magníficos guiones como el de Distrito quinto, un anticipo de lo que sería el Reservoir Dogs de Tarantino.



El argumento narra como dos antiguos compañeros de trabajo sin empleo llevan a cabo un atraco que ha planeado un amigo de ellos. Sin embargo, el plan no sale bien e hieren al guardia del banco, toman como rehenes a dos clientes por azar para poder escapar de la policía. Es importante subrayar lo del azar, el guion que el propio Comerón escribe es una reflexión sobre este y analiza cómo el destino corrompe a dos personas que no tienen en un principio la intención de hacer daño. El sentimiento de culpa y la redención son otros de los temas que se van perfilando.

Foto de la película Puzzle (1986)

El reparto estaba compuesto por Patxi Andión, Joan Miralles y un jovencísimo Antonio Banderas cuando apenas era famoso, Comerón siempre habló muy bien de él y que le facilitaba su trabajo prestándose a rodar las tomas que fueran necesarias, el actor siente afecto también hacia él. Por otra parte teníamos a Carme Elias y Héctor Alterio como los rehenes cuyo sufrimiento atados y sin poder hablar porque si lo hacen estallará una bomba hace despertar aun más el suspense de los 90 minutos de metraje.

Aunque está rodada prácticamente en estudios, se deja ver una Barcelona preolímpica con planos rodados en la Avenida de Sarriá donde si nos fijamos podemos ver el antiguo estadio de Sarriá del RCD Espanyol. El film parte con un arranque muy dinámico y consigue ese clímax deseado que toda buena película de estas características ha de tener, la habilidad, la profesionalidad y la experiencia de Comerón se palpan en un montaje en el que se alternan cuatro acciones paralelas, mención especial ese puzzle que está montando el personaje encarnado por Rafael Anglada.

Puzzle pasó totalmente desapercibida por el público, una mala distribución la estrenó en pleno verano y apenas 53.956 espectadores fueron a verla, algunos pases en la TV3 de esa década la rescataron del olvido. Patxi Andión definia a su personaje en el programa De película como "orteguiano" y dominado por las circunstancias, estas son también las que hoy en día provocan que un gran cineasta como Comerón no sea recordado, entre ellas la ignorancia y no saber valorar el trabajo de tantos buenos artesanos como los que hemos tenido.




25.10.25

Cervantes (Vincent Sherman, 1967)

 


Hoy toca una de esas superproducciones olvidadas de las cuales apenas hay información y que la mayoría de cinéfilos ni habla, se trata de Cervantes del año 1967 dirigida por Vincent Sherman y con capital francés, italiano y español, además del norteamericano (ahí estrenada como The Young Rebel). La película trataba sobre la vida del insigne escritor, pero en su etapa de juventud y con especial atención a su participación en la batalla de Lepanto y su cautiverio en Argel.


Para abordar tales años se tomó la novela de Bruno Frank Un hombre llamado Cervantes escrita en 1934, tal escritor alemán tenía un origen judío y tuvo que exiliarse de la Alemania nazi, tras varios periplos acabó de guionista en Hollywood donde nos dio interesantes trabajos como el guion (sin acreditar) de María Antonieta (1938), Esmeralda, la zíngara (1939), Paso al noroeste (1940) o La zarina (1945). El libro se volvió a editar hace unos años con motivo del cuarto centenario de la muerte del autor del Quijote por la editorial Almuzara y actualmente lo pueden seguir encontrando a un buen precio. La primera vez que llegó fue en 1941 editada por Espasa Calpe, traducida por Paul Keins y con prólogo de Nicolás González Ruiz. A pesar del atractivo, nunca fue un libro usado por los estudiosos e incluso hasta desconocido e ignorado. De todas maneras, hubo otras ediciones como la de la editorial Edhasa en Barcelona en 1997 llamada Cervantes: La novela de un genio.

En la publicidad de esta se nos dice que está considerada la mejor novela sobre nuestro más célebre escritor, pero curiosamente no se nos dice nada que fue la base de la película que hoy comento. El proyecto de llevarla a la gran pantalla nació ya en 1964 e incluso parece que el propio King Vidor estaba interesado y llegó a escribir bastante sobre esta y a documentarse tras el rodaje de Salomón y la reina de Saba en España, pero sin saber los motivos se desvinculó. Se habló en la prensa de que Alain Delon la iba a protagonizar y estaría acompañado de Ava Gardner y de Yul Brinner, pero nada de nada.

Cuando se encuentra la financiación que tal tipo de película requería, se contrata a Enrique Llovet para que adaptara la citada novela, él que era dramaturgo, teórico del teatro, escritor, guionista, periodista, crítico y diplomático tenía bastante experiencia en este tipo de producciones ya que había sido mano derecha de Samuel Bronston en varias de sus creaciones. En la parte francesa se contó con el escritor y artista Max Morise. Cabe apuntar que en la parte española se fundó incluso una productora llamada Prisma, la cual desapareció después de acabarse el rodaje.

Vincent Sherman
Pero la principal fuente fue la inyección de dinero norteamericano proveniente de los Salkind (padre e hijo), estos seguramente influyeron con cambios en el guion y apostar más por la espectacularidad de escenas y un producto que fuese ante todo comercial para el gran público. Apostaron por un director estadounidense como Vincent Sherman con trabajos en los 40 y 50 muy notables y considerado como un experto en dirigir actrices en la Warner, no en vano trabajó con Bette Davis, Joan Crawford o Rita Hayworth, películas excelentes como Vieja amistad (1943), El señor Skeffington (1949), La envidiosa (1950), también hizo divertimentos como El burlador de Castilla (1948) tratada en este blog. Sin embargo, fue acusado de comunista y eso le valió que fuera despedido, se le cortaron las alas y su cine ya fue más esporádico y sin el nivel anterior. Michel Salkind que era todo un experto en recuperar y ayudar a directores marginados (acababa de financiar el Austerlitz  (1960) de Abel Gance y El proceso (1962) de Orson Welles). decidió que se pusiera tras la cámara y pudiera relanzar su carrera.

En la versión francesa, la cual se tituló Les aventures extraordinaires de Cervantes aparece incluso firmando con la fórmula de “un film de”, reivindicando su carácter de autor, aunque la realización la compaginó con Isidoro M. Ferry, famoso nadador antes que cineasta y que se retiraría al año siguiente con Cruzada en la mar, su título más ambicioso. Otros operadores españoles como Julio Sempere o Ricardo Huertas completaban el trabajo. El resto del equipo técnico estaba bien cuidado, el vestuario de Luis Argüello (que había trabajado en aquella olvidada e interesante Dulcinea (1953) de Vicente Escrivá), la fotografía panorámica de Edmond Richard (colaborador con Buñuel o Welles) y sobre todo un diseño de producción a cargo del gran Enrique Alarcón. Hay detalles que pueden pasar desapercibidos y más hoy en día como cuando se rueda la batalla de Lepanto comandada por Don Juan de Austria y vemos un Cristo inclinado, tal figura hace referencia a la que se venera en la Catedral de Barcelona y que la leyenda dice que se movió para esquivar una bomba y otra apunta que cubrió un agujero en la bodega y evitar que el barco se hundiera.

Sin embargo, se descuidó el reparto que acabó siendo un erróneo proceso de selección tras la negativa de Delon, se eligió a Horst Bucholz, un actor alemán muy fotogénico con un rostro muy jovial y simpático que había alcanzado gran fama tras participar en Los siete magníficos (1960) o el Uno, dos tres (1961) de Billy Wilder, pero no acababa de afianzar su carrera y le daban papeles en películas más bien mediocres. Su composición de Cervantes dándole ese toque osado costaba bastante creerlo ya que teníamos una imagen muy diferente (no era todo culpa del actor) del escritor. Luego teníamos a Gina Lollobrigida en el papel de Giulia, una cortesana que la actriz en las primeras secuencias no parece estar muy cómoda dándole vida, hay una frialdad y una falta de química entre ellos dos apabullante en el primer encuentro, luego mejora a raíz de que el personaje adquiere más dramatismo. A favor de Bucholz está que el guion no ofrecía apenas una imagen introspectiva del personaje, le faltaba esa profundidad psicológica, pero cumplió con lo que le dijeron que hiciera, donde mejor está es en las escenas más juguetonas como la  inicial en la que se ha de presentar entrando por una ventana porque no lo conocen o cuando contesta a Felipe II sin pedirle permiso. (ya verán que algunos vídeos están en alemán, es lo que se encuentra en Youtube)

Peor resultaba Louis Jourdan en su rol del Cardenal Acquaviva, su inexpresividad era tal que hasta podía ser vista como una forma de expresarse, se notaba una total desgana a la hora de confeccionar el personaje. El que mejor estaba era José Ferrer dando vida a Hassan Bay, de hecho los momentos más interesantes de la película son cuando este aparece, sus frases resultan más ingeniosas y ayudan bastante a despertar la narración, también destaca Francisco Rabal como el Rodrigo Cervantes, empatiza bastante. En papeles secundarios destaca Fernando Rey en la composición de Felipe II, tratado aquí negativamente, se dice que Bruno Frank en la novela había querido hacer con él una traslación de Hitler para poder desahogarse de haber tenido que marchar de Alemania y que los nazis le quemaran varios libros. Hay otros actores españoles en papeles secundarios, tales como Ángel del Pozo como Don Juan de Austria, Ricardo Palacios como Sancho (personaje interesante en el film, con rasgos también del Sancho Panza), José Nieto como Ministro de Felipe II, Jorge Rigaud como el Conde Di Luca o Andrés Mejuto como padre de Cervantes (todos doblados en la versión española a excepción de Rey).

Pero la que más destaca sin que, paradójicamente, pueda hacerlo es Soledad Miranda como Nessa, en Argel juega un papel como cuidadora del escritor y este se enamora... Sin embargo, la película apenas nos muestra nada de ello, leí que sí se habían rodado bastantes escenas con ella, en una web dedicada a la actriz se dice que fue por envidia de Gina Lollobrigida que se eliminasen, En cualquier caso, el vacío de estas provoca una carencia demasiado palpable en un personaje que incluso Cervantes la apoda como la Dulce Nessa, de ahí la Dulcinea y que Frank en la novela la viera como la inspiración de su inmortal personaje.

Y es que hablando de la desaparición de tales secuencias, el montaje del film resulta bastante irregular, se notan demasiado los cambios de escena con cortes incluso abruptos, mejor rodadas están las escenas de la batalla de Lepanto, su cautiverio en Argel y las recreaciones y ambientación que Enrique Alarcón (como he mencionado antes el ejemplo del Cristo de Lepanto) ofrece. Sí, en cambio, hay una buena selección de localizaciones en ciudades como Alcalá de Henares, Denia (Alicante) o Granada con La Alhambra

Es obvio que Vincent Sherman no había recuperado la forma de los años 40 y 50 y tras el fracaso crítico de esta dejó el cine, aunque luego fue requerido para rodar bastantes series en los EEUU. Uno cuando ve Cervantes se pregunta cómo lo hubiese hecho Bronston y si King Vidor la hubiera rodado. De todas maneras, que una película sea mediocre como es el caso no significa que no tenga su interés y también el hecho de ver un Cervantes distinto del que muchos tienen en mente es motivo ya sobrado de atracción. Ya sabrán que catorce años más tarde TVE rodó su vida y en aquella ocasión la dirigió Alfonso Ungría y con Julián Mateos en el papel del escritor, aquella fue una serie muy controvertida, pero eso ya es otra historia y quizá algún día hable de ella. Si quieren ver la película de Sherman solo la hallarán en un DVD con una copia algo deficiente (dudo de que haya más). En el momento de su estreno y según datos del MCU fue vista por 654.226 espectadores, cifra aceptable para films modestos, pero totalmente insuficiente para este tipo de producciones.

 

Don Juan, mi querido fantasma (Antonio Mercero, 1990)

 



Última semana de octubre, toca retrasar la hora del reloj, hay que renovar el armario, ponerse ropa de manga larga o dejar de ir a la playa. Todo ello ya nos lo iban anunciando esas calabazas tenebrosas de la noche de Halloween que en los últimos años han ido penetrando en nuestra sociedad y que no paramos de ver en los escaparates.

Pero los más clásicos tenemos otros signos que marcan el cambio de tiempo: las castañeras y su olor característico que tanto nos evoca, las visitas a los cementerios y recordar a nuestros seres queridos y por otra parte, claro está, ver alguna función del Don Juan Tenorio de Zorrilla...


Ya que las diferentes cadenas de televisión no paran de repetir sus películas en poco espacio de tiempo, podría cortar y pegar los artículos que en años anteriores escribí en mi blog "No sin los títulos" acorde con el calendario: les hablé del día de los muertos de México en Macario (1960) o en Bajo el volcán (1983) y de una versión hollywoodiense del Don Juan en El burlador de Castilla (1948). Les paso los enlaces, de momento no me he contagiado y ofrezco algo a mis lectores “nuevo”, en este caso una comedia simpática sobre el Don Juan que dirigiera Antonio Mercero en 1990 y cuyo título era Don Juan, mi querido fantasma.


La acción se desarrolla en Sevilla un 1 de noviembre de 1990 cuando Don Juan sale de su tumba, como cada año, para redimir sus pecados y así poder salir del purgatorio. Paralelamente, el actor Juan Marquina está ensayando una versión musical de la obra. A partir de ese momento, sus dos mundos se unirán en un círculo de aventuras, enfrentándose ambos donjuanes con la colaboración de cuatro mujeres con influencia en sus destinos.

El propósito principal de Mercero era el de entretener y que el espectador se riera, aun hace tres décadas había un mayor conocimiento de este y el Halloween no nos había llegado, aunque era evidente aquello de que los tiempos cambiaban: “Se ha desmitificado bastante con el paso del tiempo, no tiene nada que ver con el que dibujó Zorrilla. Si además lo pasamos todo por el tamiz del humor, que siempre es un poco iconoclasta, tenemos una especie de caricatura del machista, altanero, orgulloso y vanidoso que es Don Juan” decía a la prensa.

El Don Juan, probablemente es uno de los grandes mitos patrios junto con Don Quijote, la Celestina o Segismundo, Valle Inclán lo había esperpentizado en Las galas del difunto con el personaje de Juanito Ventolera… Y en el cine teníamos una versión paródica a cargo de un Douglas Fairbanks, aunque no de las más recordadas del gran Alexander Korda.

Mercero ya se aproximó al personaje en un espacio de TVE de media hora de duración, él que se definía como un peregrino del cine (realizador de algún No-Do, documentalista, director de spots, de series...) acababa de cosechar un éxito crítico con Espérame en el cielo (también comentada en este blog) y se animó a pesar de tener proyectos de series (ya estaba sobre la mesa realizar Farmacia de guardia) a una comedia con un reparto coral en la que llamaba la atención la aparición de actrices “almodovarianas” tan de moda entonces, así pues teníamos a Loles León (curo rasgo más hábil es el habla, pero aquí se comunica paródicamente con castañuelas), María Barranco (como la Doña Inés en la función), Rossy de Palma o Verónica Forqué (como Inés en la vida real, cleptómana). “No son propiedad de Almodóvar” decía en plan de broma el realizador que contó con Juan Luis Galiardo, actor que había recuperado fama por su papel en la serie Turno de oficio y que estaba en plena lucha paradójica para quitarse la etiqueta de galán.


En el año de la producción lo que era la comedia popular española no pasaba por sus mejores momentos, sin embargo, esta consiguió una buena subvención, estábamos a las puertas del 92 y se quería promocionar la cultura propia. El público reaccionó con tibieza, no fue un gran éxito, pero tuvo su público. Se dijo también que las coreografías flamencas eran para comercializarlas en el extranjero: “Es un mito universal, tiene una gran fuerza de penetración en los mercados internacionales, y el cine español necesita abrir fronteras para ser rentable”.

El guion, en el que además del propio Mercero participó Joaquín Oristrell, nos mostraba que el falso Don Juan era despreciable, tiranizaba a los miembros de la compañía, maltrataba a su novia, se acostaba con todas, traficaba con cocaína… En cambio, el verdadero era bueno y afable... En la obra de Zorrilla es Doña Inés la que redime al burlador, pero aquí era él quien salva la salud mental de ella.

El lado más grotesco del filme y más de “españolada” venía representado con los chistes sobre los atributos sexuales donjuanescos, la forma de tratar el tema del narcotráfico, un par de policías algo atolondrados o la forma banal de tratar la psiquiatría.

La trama se construye como una obra de teatro, en el segundo acto asistimos a todo un vodevil con muchas puertas, camas y confusiones que agilizan bastante el metraje. De lo demás se ocupa el magnífico reparto que incluía a José Sazatornil “Saza” que se reunía de nuevo con el director después de su divertido personaje en Espérame en el cielo. Teníamos también a Luis Escobar, Antonio Gamero, Rafael Álvarez “el Brujo” o Pedro Reyes. Así pues, creo que visionarla estos días puede ser una forma  simpática de reivindicar que el Tenorio vuelva por estas fechas también.

Para abrir boca ahí va ese especial de Don Juan que Mercero realizó en los 70 en TVE con mucho elemento kitsch propio del momento

19.10.25

Gaudí (Josep María Argemí, 1960)



Aunque a más de un lector de menos de 30 años le pueda parecer imposible, hubo un tiempo en que se podía visitar el Parque Güell tranquilamente, incluso entraban los coches  y podían llegar hasta las tres cruces, la Sagrada Familia parecía que se iba a quedar solo con las ocho torres y poco se podía pensar que la Casa Batlló tendría un precio poco humilde. Con la nominación de Barcelona en 1986 para albergar las Olimpiadas del 92 hubo un resurgir de la ciudad, mucho se comenta que descubrió el mar, pero también a Gaudí.

 No estoy diciendo que no fuera nadie a sus monumentos, naturalmente que iban y eran iconos, pero no había esa fiebre que en las últimas décadas ha habido y que han obligado a medidas impopulares como hacer pagar para entrar al Parque Güell o los controles excesivos de seguridad que hay en la Sagrada Familia. Sin duda alguna, Antoni Gaudí i Cornet fue un genio, pero como suele pasar en la vida, es mucho más apreciado por los de fuera que por los de dentro, ya se sabe aquello de que nadie es profeta en su tierra. 

Esto pasó también en el mundo del cine, si preguntamos rápidamente películas de la vida de Gaudí lomás probable es que la gente se quede en blanco, aunque los más cinéfilos recordaremos un inquietante y extraño mediometraje de Manuel Huerga que se estrenó para inaugurar el segundo canal de la televisión autonómica catalana. Seguramente muy pocos citarán una película realizada en 1960, de hecho si vamos al IMDB solo la han visto 10 usuarios (al menos en el momento en el que estoy escribiendo). La vi hace bastantes años por la Betevé (el canal municipal de Barcelona), en su momento me pareció más que correcta, muy bien ambientada y que profundizaba en el misticismo del arquitecto en contraposición a sus ideas de joven, la música de Xavier Montsalvatge ayudaba también en ello. Está en youtube y la volví a ver, me pareció mejor que aquella primera vez, tiene algunas irregularidades en el guion, aunque no sé si es producto de alguna censura o de haber recortado metraje porque según veo hay varias duraciones establecidas, la que vi es de una hora y media, pero otras apuntan casi a las dos horas, por lo que es deducible que haya algún que otro tijeretazo. 

Josep Maria Argemí

Echo en falta, por ejemplo, más trama de la que hay en el momento en que Gaudi acepta dirigir las obras de la Sagrada Familia y más recreación de su obra arquitectónica, tampoco se cita nada sobre su catalanismo, algo lógico por el año en que se hizo, pero esto no empaña mi valoración global, creo que es una buena película sobre él y el actor Carlos Mendi está bastante creíble en el papel. Me puse manos a la obra y quise saber quién era su director cuyo nombre no me sonaba de nada, Josep Maria Argemí, pero la información encontrada es escasa y hasta confusa. 

Nace en 1920 en Sabadell y muere un año después de esta película en 1961 por una enfermedad de la que ya dio sus primeros síntomas cuando dirigía el filme. Removiendo información leo que produjo dos películas, una de Lazaga: El frente infinito (1959) y una de Julio Coll (1957): La cárcel de cristal. De la primera hay una copia en youtube entera, se trata de un Lazaga de esos “serios” sobre un sacerdote que ha de incorporarse a las fuerzas nacionales como capellán militar y que le provocará angustia el horror de la guerra. Es un filme interesante si se ve sin prejuicios ideológicos y tenemos a Marsillach haciendo el papel protagonista que tanto le gustaba hacer en aquellos tiempos.

En cuanto La cárcel de cristal de Julio Coll, el reparto está encabezado también por Marsillach y narra las relaciones frías de un matrimonio formado por una joven actriz y el director de la Compañía. Estas producciones de Argemí son de ECA Films, su propia productora fundada a raíz de una mala experiencia que tuvo con la película La legión del silencio (1956), película que quería producir porque veía en ella un éxito seguro ya que era una fórmula como la de El Judas, pero finalmente fue Yago Films quien dio el dinero y Forqué y Nieves Conde los realizadores. Por cierto, no tuvo la resonancia de la película de Iquino y fue un fracaso estrepitoso.
 
Argemí decidió entonces pasar a la dirección, además de producir y escribir sus películas, debutó con una adaptación de Pigmalion llamada Cristina, imposible encontrarla hoy en día.

  

Cabe remarcar que la escribe con la ayuda del escritor y editor Mario Lacruz, que ya gozaba de cierta resonancia con su novela El inocente (1953), traducida a 8 idiomas y llevada posteriormente y de manera brillante al cine por Josep Maria Forn con el título de Muerte al amanecer (1960). Lacruz dejó toda una serie de obras inéditas que fueron descubiertas con su muerte en el 2000, en el 2004 se comercializa su libro Gaudí, una novela, hecha sobre la base del guion cinematográfico de la película.

 Como he dicho anteriormente, poca información hay sobre el filme, en “La Vanguardia” del 23 de febrero de 1960 en las típicas entrevistas que hacía Manuel del Arco con la caricatura del entrevistado aparece una con Argemí, la cual comienza con una advertencia sobre “Los amigos de Gaudí” y que están temiendo la película, el director se defiende diciendo que “El señor Bergós, el más autorizado sobre la materia, lo llevo yo de asesor. Todas las advertencias que sobre el guion me ha hecho las he tenido en cuenta” (Bergós era un arquitecto, gran amigo de Gaudí y uno de sus discípulos más próximos, autor de la primera biografía sobre él). Aparte de esto, cita los dos libros sobre la vida del arquitecto catalán de Cesar Martinell y el de Bergós de los que ha partido para la reconstrucción biográfica, además de anécdotas y consultas con personas cercanas a Gaudí.

 Remarca también que los personajes que hicieron daño a Gaudí aparecen con nombres cambiados y los que le ayudaron con verdaderos. Sobre las mujeres que aparecen, cita un “las habría” y se basa en dos de las que habla Bergós. Sobre el misticismo que aparece en su Gaudí da tres causas: “Los efectos que produce su forma de pensar equivocada sobre sus compañeros de juventud, el encargo de las obras del templo, que siendo un hombre considerado, precursor del funcionalismo, le lleva a estudiar liturgia y libros sagrados y la amistad entrañable con el obispo de Astorga, doctor Grau, natural de Reus”.

Argemí explica que lo que quiere es ir primero al Gaudí hombre, desde sus veintidós años hasta su muerte, y en segundo término al Gaudí arquitecto. Del Arco le hace una pregunta algo maliciosa cuando el director le dice que se ha gastado ocho millones de pesetas en el filme, entonces le pregunta si no hubiera sido mejor destinarlos para la construcción del templo, a lo que contesta: “Ocho millones de pesetas, de enterrarlos en el templo habría X metros más de la fachada de la Pasión, pero sin esta película, Gaudí y su obra continuarían en el punto de desconocimiento que están ahora” Como vemos la ambición del director es fuerte, Del Arco acaba la entrevista con el deseo de que la gente vea la película y sobretodo “Los amigos de Gaudí” (Estos eran y son una Asociación creada en 1952 con plenas capacidades jurídicas y de actuación para proyectar al arquitecto en todas sus facetas).

 La crítica que aparece en "La Vanguardia" el 24-9-1960, un día de la Virgen de la Merced, la patrona de Barcelona, por lo que deduzco que se estrenaría en plenas fiestas, es buena y se intuye en ella un realizador a tener en cuenta: “José María Argemí, que ya había apuntado estimables cualidades de realizador en otros films, se muestra en este mucho más seguro, y fluyente en el empleo de los medios cinematográficos, así como en la largueza de los elementos técnicos que ha puesto en juego”. En el ABC no es tan entusiasta la crítica que firma Miguel Pérez Ferrero bajo el pseudónimo de Donald, aunque la acaba considerando correcta.

 Creo que es una lástima que la película no esté ni editada, ni se vea en televisión y solo podamos recurrir a ella (y aun gracias que respeta el formato) a una copia en youtube, aunque sin la adaptación anamórfica a 16:9. Creo que la figura de Josep Maria Argemí puede formar parte de la desgraciada lista de directores malditos y que podía haber dado mucho de sí, muestras daba con este Gaudí. Aquí tienen la película completa y disculpen si en el momento en que leen mi artículo no estuviera, en youtube nunca se sabe.